El Gobierno sortea el nuevo reto que plantean las agencias de calificación
El Ejecutivo muestra mayor disposición a solicitar el rescate económico.
Los mercados reaccionaron con tibieza al nuevo desafío de las agencias calificadoras. La rebaja de la nota de la deuda aplicada al Reino de España por Standard & Poor’s tuvo un primer reflejo moderado en los mercados. La prima de riesgo española, que escaló los 450 puntos básicos al inicio de sesión, se relajó después hasta 426 unidades, y la rentabilidad del bono español a 10 años se quedó en el 5,78%. Incluso la bolsa de Madrid se apuntó, con moderación, al optimismo de los demás parqués de la zona.
Varios factores hicieron el milagro: desde Tokio, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional abogó por dar más plazo a España para reducir su déficit. «A veces es mejor tener más tiempo para las políticas de austeridad», concedió. Al otro lado del Atlántico, el empleo en Estados Unidos mejora, o eso es lo que refleja el dato del descenso de las peticiones de subsidio por desempleo. El Ibex-35 avanzó hasta los 7.734,70 puntos, lo que reduce las pérdidas anuales hasta el 9,71 %.
Entre bancos
Y en el ámbito bancario, fuertemente cuestionado por los inversores, ahora se sugiere que se podrían retrasar un año las exigencias de capital de Basilea III. A las entidades españolas les puede parecer irónico ya que, en un esfuerzo por recuperar la credibilidad del sector, Economía y el Banco de España les están planteando requerimientos considerablemente más elevados que deben cumplir con mayor urgencia.
En todo caso, es de prever que Standard & Poor’s, que ya ha rebajado el rating del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) a BBB- con perspectiva negativa, nivel equivalente al ahora reconocido a la nota de la deuda española, retoque la calificación de las entidades bancarias.
La rebaja de Standard & Poor’s de la calificación de la deuda del Reino de España hasta dejarla en la frontera del bono basura, es la tercera degradación que aplica la agencia en un año. Conocida en la noche del miércoles, cayó como un jarro de agua fría en el Gobierno, aunque en el área económica del Ejecutivo ya contemplaban esa posibilidad. Las agencias suelen informar a las autoridades del país, aunque sea con pocas horas de adelanto, de sus propósitos, y el escenario planteado no es el peor posible. Pero, tras haber logrado retrasar el pronunciamiento de Moody´s, —que se fijó el mes de septiembre para revisar la nota Baa3 que ahora mantiene—, el gabinete de Mariano Rajoy confiaba en una cierta tregua, propiciada por el consenso con otros líderes de la Europa del sur para activar los planes de integración europea.
El análisis de la agencia Standard & Poor´s incorporó de nuevo argumentos políticos, esta vez con mayor consistencia.
Ante el inopinado descenso de la nota, el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, admitió que el Banco Central Europeo podría actuar en un plazo «relativamente breve». Actuar quiere decir comprar deuda soberana de plazos cortos —tres años hasta el vencimiento, como máximo— en el mercado secundario. Y sugerirlo quiere decir que España se someterá a la exigencia previa de pedir auxilio a los socios europeos para activar el procedimiento.
Mientras no cambien las condiciones aprobadas por la institución que preside Mario Draghi, —y no hay noticias de que eso vaya a suceder— habrá que pasar por la demanda de rescate para que se produzca la intervención en auxilio de los títulos españoles, reconoció.