El crédito a las empresas continúa cuesta abajo tras caer un 10% en mayo

La deuda de las familias desciende a niveles anteriores al estallido de la crisis .

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J. A. bravo | (colpisa) madrid

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El grifo crediticio sigue prácticamente cerrado para empresas y hogares, aunque no así para las administraciones públicas. Son las únicas que a lo largo de toda esta crisis que estalló en 2007, y a la que todavía no se vislumbra claramente la salida, han seguido aumentando mes a mes la financiación externa que recibían; la única diferencia, que los incrementos interanuales superiores al 35% que alcanzaron a finales de 2009 se han venido reduciendo hasta casi un tercio (12%) a finales de 2011, remontando después el vuelo hasta acercarse a un aumento del 20%. Es decir, que ni en los peores momentos de necesidad han tenido una tasa inferior al 10%.

Son, sin duda, los actores privilegiados de la financiación crediticia dentro de España, cuya tasa de crecimiento ha ido descendiendo hasta niveles inferiores al 1% —el 0,8% en abril, según los datos publicados ayer por el Banco de España—, , desde la media del 8% que registraba hace cuatro años. No obstante, el volumen total prestado no ha sufrido desplome alguno —apenas 8.000 millones menos que a principios de 2010, para un saldo de 2,83 billones al cierre del primer trimestre— precisamente por ese efecto alcista del sector público. Con envidia observan sus cifras desde el ámbito empresarial, donde el ritmo de créditos concedidos se ha dado prácticamente la vuelta... y para mal. De crecer a tasas interanuales superiores al 10% durante 2008, cuando apenas se vislumbraba el alcance real de la crisis financiera y económica, se ha pasado a caer a niveles cercanos al -8%, y lo peor es que el desplome es incesante desde hace un año, cuando el descenso se aproximaba al -2%.

El pequeño alivio que obtuvieron en 2010, cuando incluso recuperaron las tasas positivas en el aumento de los préstamos concedidos, apenas duró hasta principios de 2011. Desde entonces, todo caídas. La última, del -9,7% —la mayor contracción mensual desde el inicio de la serie histórica del Banco en 1995—, fue en mayo pasado, cuando el volumen de créditos concedidos por las entidades financieras residentes se situó en 691.481 millones de euros. Si se le añaden otras vías por las que las empresas obtienen recursos, el saldo vivo del pasivo que arrastran queda en los 1,09 billones, otro mínimo en la estadística de los seis últimos años y una cifra un -7,3% inferior a la del mismo mes de 2012.

Curiosamente, el ritmo de ajuste en la financiación recibida del exterior —329.204 millones a un mes de alcanzar el ecuador de 2013— es la mitad que en la que les llega procedente de la propia banca española, con un descenso del -5,3% en el primer caso, similar al registrado en 2012. El propio presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, viene instando en los últimos meses a la banca europea a reabrir el crédito, tras prolongar la institución su barra libre de liquidez para las entidades hasta dentro de un año (julio de 2014).

Crédito para algunos

En una línea similar, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, emplazó al sector financiero en sus últimos informes a dinamizar las líneas de crédito. «El proceso de desapalancamiento habría de ser compatible con el flujo de financiación hacia aquellas actividades productivas rentables». Se refería a empresas, y no precisamente a todas, pero no a los hogares, el otro gran sector perjudicado por el desplome en el flujo de préstamos.

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La consecuencia forzosa de este proceso es que las familias y las instituciones sin fines de lucro que sirven a los propios hogares (Isflsh) han reducido en casi 90.000 millones su endeudamiento durante los tres últimos años y medio, hasta quedar en los 811.969 millones de números rojos que presentaban al término de mayo pasado, un 4,3% menos que hace un año y su nivel más bajo desde marzo de 2007, es decir, antes de la crisis.