Rifirrafe entre Montoro y Bruselas a cuenta de las reclamaciones de ajustes
Cristóbal Montoro sigue haciendo amigos. Ayer le tocó a la Comisión Europea convertirse en blanco de sus ataques por la constante reclamación a España de ajustes adicionales que formula el Ejecutivo comunitario cada vez que emite algún juicio sobre la marcha del proceso de consolidación fiscal y las posibilidades de cumplir con éxito los objetivos fijados. Montoro dejó claro que espera de la UE algo más que regañinas y reclamó un cambio sustancial en el discurso de los dirigentes comunitarios. El origen del rifirrafe fueron unas declaraciones realizadas por Montoro durante un desayuno informativo en el que llegó a tachar de «lenguaje perverso»el discurso de algunos funcionarios europeos (‘officials’ los denominó él, en un alarde de dominio del inglés).
El responsable de Hacienda admitió que para avanzar en la construcción europea los países tienen que «hacer los deberes en casa», pero también «desde Europa tiene que venir un mensaje que no sea el de los ajustes» o las peticiones de «reducciones, reducciones y reducciones» (sic), que los ciudadanos identifican con recortes y son muy mal recibidos. «Tienen que hablar en positivo los que tienen responsabilidades en Europa, porque se están generando movimientos antieuropeos en algunos países muy grandes», alertó.
La respuesta de Bruselas le llegó al ministro unas pocas horas más tarde por boca de Simon O’Connor. Preguntado por las declaraciones de Montoro, el portavoz comunitario de Asuntos Económicos contestó que la Comisión Europea cumple escrupulosamente con su obligación al reclamar a España otra vuelta de tuerca en las políticas de ajuste.