La Audiencia Nacional ordena investigar la venta de los ‘Valores Santander’
. El banco recaudó 7.000 millones con la colocación de un producto «especulativo» entre 129.000 suscriptores.
La Sección Cuarta de la Audiencia Nacional ha ordenado al juez Ismael Moreno que investigue la comercialización de los ‘Valores Santander’, un producto «especulativo» con el que la entidad financiera recaudó 7.000 millones de euros durante nueve días hábiles del año 2007. Los suscriptores ascendieron a 129.000. El Tribunal revoca así la decisión inicial del magistrado, que el 14 de abril archivó la querella presentada el 13 de febrero por 90 clientes del banco, entre los que había jubilados, pensionistas, amas de casa con estudios primarios o un albañil.
La querella está dirigida contra el Banco Santander, la entidad emisora (Santander Emisora 150 SAU), los administradores de ambas sociedades, los directores de venta del producto financiero (Ignacio Benjumea Cabeza de Vaca y José Antonio Soler Ramos), y los distintos empleados de las oficinas que lo ofrecieron. Los querellantes les acusan de cometer presuntos delitos de estafa, apropiación indebida, publicidad engañosa y falsedad en documento mercantil. En su escrito de acusación aseguraban que el banco «comercializó el producto como si fuera seguro y con funcionamiento similar a un plazo fijo», cuando lo que en realidad se estaba vendiendo eran obligaciones convertibles (con una rentabilidad del 7,30%) que impedían al comprador «recuperar el capital invertido».
Moreno archivó la querella contra el criterio de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que había apoyado su admisión a trámite por entender que existían indicios de la comisión de un delito de defraudación que afectaba a personas de todo el territorio nacional. El magistrado sostenía que los clientes obtuvieron la información adecuada para la adquisición del producto a través de un folleto informativo y del tríptico.
Sin embargo, la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional cree, al igual que los querellantes, que «hay base fáctica para plantearse, investigar y despejar las dudas que se refieren en la resolución» del juez Moreno.
El auto del tribunal recuerda que «de entre los suscriptores, algunos de 76, 80, 82 y 85 años de edad es difícilmente imaginable que los que estuvieran en torno a dichas edades quisieran suscribir un producto especulativo, sino rentabilizar un dinero a plazo fijo, que es lo que sostienen que se les ofreció».