El ‘ladrillo’ sospecha que tras lograr la recuperación el sector no remonte
Han pasado ya siete años desde que la burbuja inmobiliaria se pinchara y parece que el globo inflado por promotores, constructores y entidades financieras, con la anuencia de las autoridades políticas y los propios consumidores, ya está terminando de echar casi todo el aire sobrante. Al menos, eso es lo que se desprende de las últimas estadísticas sectoriales que, por ejemplo, apuntan que la compraventa de viviendas se incrementó un 14,9% en septiembre, su mayor ascenso para ese mes en el último lustro.
Claro que también estas cifras recopiladas por el INE tienen una segunda y hasta una tercera lecturas. Así, las operaciones que realmente están subiendo son las del mercado de segunda mano (un 37,3% dicho mes frente al 15,5% en que cayeron las nuevas), en parte también porque las entidades financieras han apurado precios para colocar los pisos que se van adjudicando con unos desahucios que, aunque a la baja (un 10,7% menos en el primer semestre, hasta quedar en 17.472), aún reflejan el drenaje de los excesos vividos antes de la crisis (el 86% de esas hipotecas se firmaron antes de 2007).
Pero si tenemos en cuenta lo que llevamos del año, el mercado aún está en negativo… aunque por poco. En los nueve primeros meses las compraventas bajaron sólo un 1,4% y, de nuevo, el responsable fue el todavía fuerte recorte en las casas nuevas (-15%), no compensado por el incremento en las usadas (10%).
Dar, en cualquier caso, una única conclusión sobre la situación actual del sector resulta imposible, al menos si se quiere ser fiable. «No se puede hablar de un comportamiento uniforme en el mercado español», sostiene Javier García del Río, director general de Solvia, la inmobiliaria de Banco Sabadell. «A nivel medio -explica- puede decirse que se ha tocado ya suelo, incluso hablaríamos de una pequeña recuperación aunque no rebote». «Pero esa media está hecha a base de comportamientos muy singulares y diferentes entre sí», advierte.
Otro signo que confirmaría que, al menos, buena parte del sector ya ha tocado suelo son las hipotecas concedidas para la compra de vivienda. Según el Banco de España, este tipo de préstamos crecerán en términos netos al cierre de 2014, rompiendo así con seis años de severa contracción.