España pierde interés para los fondos buitre fruto de la mejora económica

Inmobiliarias o renovables son el objetivo de los fondos de deuda, que ayudan a empresas en crecimiento.

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j. m. camarero | madrid
León

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La ruina en la que se vieron inmersas numerosas compañías por la crisis económica llamó la atención de los fondos buitre: verdaderos esqueletos empresariales que estos inversores adquirían a muy bajo precio -incluso, por un euro-, a cambio de reflotarlos y sacarles el máximo jugo posible. Ahora, ya no quedan tantos despojos y este tipo de agentes internacionales están dejando de interesarse por España. Con la recuperación sobre la mesa, ya no hay tanto que rascar y comienzan a replegarse. Así lo indican fuentes del mercado bursátil y del sector financiero, que han comprobado un cambio de rumbo, sobre todo en estos últimos meses de 2015.

Aunque todavía se encuentran al acecho. La última oportunidad la han encontrado en Abengoa, cuyo valor bursátil se desplomó la semana pasada hasta los 250 millones en dos días, cuando la compañía de renovables anunció su preconcurso de acreedores. El sector no descarta que, a ese precio, uno de estos inversores internacionales se adentrara en la firma andaluza. Es lo que han venido haciendo desde que se acentuó la crisis en 2012, sobre todo en el sector inmobiliario, donde han encontrado verdaderas gangas.

En el último año, estos fondos ‘distressed’ -como se les denomina técnicamente- «están llamando cada vez menos a las puertas», explica Gonzalo Montes, socio del área de Debt Advisory de KPMG. «Antes se acercaban a la economía española para comprobar si había oportunidades en compañías con situación complicada», indica.

Estos inversores se adentraron en buena parte del sector inmobiliario, donde han encontrado los restos más suculentos de toda la economía. Su intervención también fue notable en sectores como el de las energías renovables.

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Mientras unos inversores se repliegan poco a poco, otros comienzan a tener más protagonismo en una economía que comienza a repuntar. Se trata de los ‘direct lending’, esto es, fondos de deuda que buscan financiar a compañías en crecimiento.