Bruselas enfría el optimismo del FMI e insiste en pedir más recortes a España
Pierre Moscovici mantiene la fuerte presión de la UE sobre el futuro Gobierno.
El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.
¡Qué poco dura la alegría en casa del débil en la Europa de las reglas fiscales! Si el martes el Fondo Monetario Internacional hizo caso omiso de la incertidumbre política y mejoró la previsión de crecimiento de España para 2016 y 2017, volviendo a situarla como líder de las grandes economías desarrolladas del mundo (superará a EE UU), ayer, sólo 24 horas después, Bruselas sacó el látigo a pasear echando un jarro de agua helada sobre el optimismo español. Lo hizo el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, quien recordó que no habrá tregua e instó a los partidos a que conformen un Gobierno con la mayor celeridad posible porque en «primavera» habrá que negociar los nuevos ajustes en el Presupuesto para cuadrar las cuentas de 2016 y cumplir los objetivos de déficit. Según la Comisión, los recortes superarán los 8.000 millones.
En Bruselas, las coincidencias no existen. Así que si Moscovici decidió decir lo que dijo y donde lo dijo (nada menos que en Davos y en una entrevista a la influyente Bloomberg TV fue por algo. Porque así como no regaló ni medio cumplido a España, también es cierto que podía haberse ahorrado el ‘recadito’ tras la palmada en la espalda que el FMI acababa de dar a la cuarta potencia del euro.
Máxima presión
Siempre existe un porqué y en Bruselas, en el ‘expediente España’, el objetivo es simple: máxima presión para que el futuro Gobierno no se salga de la disciplina fiscal comunitaria y cumpla con lo acordado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). «En primavera deberemos abordar el asunto de forma seria porque la economía española lo está haciendo bien en términos de crecimiento, pero en términos de finanzas públicas tiene que quedar claro que hay que cumplir las reglas», zanjó. Estas reglas dicen que España debería haber cerrado 2015 con un 4,2% de déficit (se conocerá en abril) y 2016, con el 2,8%, lo que llevaría al país a cumplir con la hoja de ruta renegociada en tres ocasiones en los últimos años y bajar de nuevo del 3%, la línea roja impuesta en el PEC (la gran mayoría de los países ya lo hacen).
El problema es que lo que dice Madrid nada tiene que ver con Bruselas. «Hay que comparar sus cifras con las nuestras y creemos, de hecho estamos convencidos, que aún hay una brecha y que podrían ser necesarias medidas adicionales», manifestó el comisario francés. Según los economistas comunitarios, el déficit español se disparará hasta el 3,6%, lo que obligaría a Madrid a ajustarse el cinturón en más de 8.000 millones que deberán ser recogidos en la actualización presupuestaria que debe mandar a Bruselas el nuevo Ejecutivo.
El problema es que no se sabe cuándo habrá nuevo Gobierno. ¿Y si hay otras elecciones? «Pues habrá que esperar, no tenemos más alternativa», explican resignadas fuentes comunitarias. Lo que sí dejó muy claro Moscovici es que el Gabinete de Mariano Rajoy, en funciones, «no tiene ni capacidad ni legitimidad para hacerlo».
Desde el Gobierno del PP en funciones, sin embargo, se insiste en que con su presupuesto se bajará el 2,8% gracias, por ejemplo, al abaratamiento del petróleo, que supondrá un ahorro de unos 15.000 millones. Este es uno de los males criticados por Bruselas, que todo se deje al albur de una coyuntura ahora muy favorable.