Álvarez asume el mando de UGT con el reto de cambiar el sindicato

Pide a la «mayoría de izquierdas» que se deje de «tonterías» y derogue la reforma laboral.

El nuevo secretario general de UGT, Josep María Álvarez, durante el discurso de ayer. KIKO HUESCA

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León

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D. Valera | Madrid

«Tenemos muchos compromisos que cumplir. Esta ejecutiva será fiel a todos ellos». Con estas palabras el flamante nuevo secretario general de UGT, Josep María Álvarez, escenificó ayer en su primer discurso oficial como líder de la organización el difícil reto que asume al tomar el relevo de Cándido Méndez al frente del histórico sindicato. El nuevo dirigente es consciente de la imperiosa necesidad de «transformar» UGT para adaptar su funcionamiento «al siglo XXI». Y para ello apuesta por una reorganización interna que permita una mayor participación de los afiliados y una apuesta por la transparencia que revierta la desafección de los ciudadanos.

«Hemos tenido un congreso intenso que ha durado día y noche», aseguró Álvarez en referencia a la reñida pugna por liderar el sindicato que se prolongó durante toda la madrugada de este sábado. El hasta ahora dirigente de UGT de Cataluña en los últimos 26 años reivindicó en su intervención el papel de las centrales sindicales en la defensa de los trabajadores.

A pesar de que Álvarez llegó al 42 Congreso Confederal como favorito gracias al apoyo de importantes federaciones como la del metal o la de servicios públicos, al final se impuso por un escaso margen de 17 votos. En concreto, obtuvo el respaldo de 306 delegados (51,1%) frente a los 289 (48,2%) de su rival, el secretario general de la Federación de Servicios para la Movilidad y el Consumo, Miguel Ángel Cilleros, apoyado por Méndez. Es la menor distancia registrada en este tipo de elecciones en el sindicato, lo que justifica la tensión vivida entre ambas candidaturas durante toda la maratoniana jornada del viernes hasta que a las 5.30 horas se desveló el resultado.

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Consciente de la tarea de reorganización de UGT que le ha sido encomendada, Álvarez dejó claro nada más ser proclamado ganador que los delegados habían votado «cambio». Para llevar a cabo esta misión contará con un equipo directivo formado por 13 personas. El nuevo máximo dirigente de UGT tiene fama de duro, tanto en las negociaciones empresariales, como a la hora de dirigir el sindicato. Ese fuerte carácter le ha permitido sobreponerse a las criticas por su defensa del derecho a decidir. De hecho, Álvarez se felicitó este sábado de que la «catalanofobia» no haya funcionado en UGT. También tuvo un nítido mensaje para la formación de Gobierno al reclamar a «esa mayoría de izquierdas que hay en el Parlamento» que dé una respuesta a los problemas de los ciudadanos. «Que se dejen de tonterías. Hay una mayoría de izquierdas que se ha comprometido a derogar la reforma laboral. ¿Por qué no empezamos a hacerlo?», se preguntó.