La justicia alemana respalda los ‘manguerazos’ de capital de Draghi

El Constitucional avala el programa de compras de deuda que en 2012 logró salvar a la Eurozona.

El presidente del BCE, Mario Draghi. FREDRIK VON ERICHSEN

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León

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A. Lorente | Bruselas

En tiempos de Eurocopa, qué mejor recurso que tirar de los símiles futbolísticos. Hasta 2012, la política monetaria del euro llevaba sello alemán. Como ocurre con la pelotita, jugaban once contra once y siempre ganaban ellos. Nadie les tosía. Pero llegó Italia y todo cambió de la noche a la mañana en el Banco Central Europeo. El artífice del nuevo estilo fue su presidente, Mario Draghi, quien ha ido sorteando con éxito las muchas zancadillas e incluso el juego sucio practicado desde Berlín. La dinámica ganadora es imparable porque ayer, ‘Súper Mario’ volvió a celebrar otro gol antológico. No sólo eso, lo hizo en campo contrario y ya saben que en el fútbol, valen doble. Todo ocurrió según lo previsto. El Tribunal Constitucional de Alemania avaló finalmente el histórico programa de compra de deuda anunciado por el BCE en verano de 2012 para salvar la propia existencia de la moneda única. Bautizado como Outright Monetary Transactions (OMT), contemplaba la compra de bonos soberanos en el mercado secundario para apaciguar las primas de riesgo de países como España o Italia, que estaban disparadas y que provocaron, por ejemplo, el rescate financiero de nuestro país por valor de 41.300 millones.

Sin activar

Lo paradójico es que el OMT nunca ha pasado de ser un proyecto puesto que nunca se ha tenido que activar. Su solo anuncio, precedido de las palabras mágicas pronunciadas por Draghi en Londres semanas antes (el famoso whatever it takes... ), sirvió para que todo volviera a una relativa calma. Hay quien sostiene que no estaba preparado y que todo fue fruto del azar, pero lo cierto es que aquel «haremos todo lo que sea necesario» ha adquirido tintes bíblicos. Los alemanes escucharon aquello de de comprar deuda de los países del sur y se echaron las manos a la cabeza. Tanto, que 37.000 personas (académicos, políticos...) recurrieron la decisión al Tribunal Constitucional de su país, que decidió lavarse las manos consultando al Tribunal de Justicia de la UE, que ahora hace un año proclamó ganador a Draghi.

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