El Pive llega a su fin después de que Industria aportara 1.115 millones
La puesta en marcha del plan en octubre de 2012 levantó críticas entre otros colectivos industriales.
Las ayudas del plan Pive para la compra de vehículos llegan a su fin. CHEMA MOYA
j. m. camarero | madrid
Cuando en julio de 2012 los concesionarios vendieron un 17% menos de vehículos que el mes anterior, las bocinas del sector ya pitaban sin parar. En septiembre, las alarmas directamente se activaron después de que el Gobierno subiera el IVA del 18% al 21%, provocando una estocada casi mortal al sector: con la vuelta al cole, se matricularon un 41% menos de coches. Pocos recuerdan aquella crisis del motor que ahora no sólo está olvidada sino que se ha convertido en uno de los puntales más importantes para entender la recuperación de España.
En este tiempo ha mediado no sólo la propia reconversión del sector -los fabricantes han adaptado sus modelos laborales y productivos y los vendedores han ajustado sus negocios- sino, sobre todo, un plan de incentivos que ha supuesto un drenaje medio anual de 278 millones para las cuentas públicas, con un retorno de 10.000 millones para el país.
En octubre de 2012, el Ministerio de Industria puso en marcha el Pive (Programa de Incentivo al Vehículo Eficiente) con una tímida dotación de 75 millones. Eran tiempos de recortes y esta decisión ya levantó críticas entre otros colectivos industriales cuya supervivencia también estaba en entredicho.
Ahora, 48 meses después, la última edición del Pive llega a su fin. El próximo día 31 se habrán agotado prácticamente los 225 millones de la octava prórroga autorizada por el Ejecutivo. Justo como preveían los vendedores. Pero ya no habrá más dinero para la adquisición de vehículos. Porque el mercado está recuperado. Y porque no es posible subvencionar de manera indefinida una actividad como ésta.
Aunque ha evolucionado con modificaciones -inicialmente era una ayuda de 1.000 euros del Estado, complementada por las marcas, aunque ahora son 750 euros-, el presidente de la patronal de los fabricantes (Anfac), Mario Armero, sostiene que «es un claro ejemplo de colaboración público-privada entre la Administración y un sector».
Durante estos años, las matriculaciones han vuelto a superar la barrera del millón de unidades vendidas al año, después de que en 2011 cayeran hasta las 808.000, el peor dato desde 1993. Sólo el año pasado se vendieron más de 1,2 millones de coches; y en el primer semestre de este ejercicio, se han superado las 623.000 transacciones, y previsiblemente se alcance una cota superior a la del ejercicio anterior.
Desde el momento en que se puso en marcha el Pive, los detractores cuestionaron la idoneidad de que, a través del Presupuesto del Estado, se incentivara esta actividad con una ayuda directa. Pero en el sector ahora muestran los números. Sus cálculos estiman que, por ejemplo, en 2012, a las 39.200 matriculaciones acogidas a la subvención, habría que añadir otras 10.738 ventas adicionales ‘arrastradas’ por el impulso del Pive. Es decir, se generó una demanda adicional superior al 27%.
El sector ha conseguido sobrevivir con una inyección que le ha costado a las arcas públicas 1.115 millones. Esto es, aproximadamente el 0,1% del PIB español.