El Corte Inglés logra las mejores ventas desde 2011 y los beneficios suben un 35%
El grupo reduce en un 40% su deuda bancaria por la entrada del inversor catarí.
Letrero del grupo en el centro comercial Parquesur de Madrid, en una imagen de archivo. EL CORTE INGLÉS
david valera | madrid
Reducir la elevada deuda. Ese era uno de los objetivos que buscaba el presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, con la polémica entrada del inversor catarí Hamad Bin Jassim Al Tani en el grupo aprobada el año pasado. Pues bien, en 2015 la deuda contraída con entidades financieras descendió un significativo 40% al pasar de 3.089 millones a 1.830 millones. Esta gran disminución del pasivo se debió en su mayor parte a los 1.000 millones aportados por el jeque a través de la sociedad Primefin.
A cambio de ese desembolso, el primer inversor relevante ajeno a la familia fundadora, controlará el 10% de la compañía. Una decisión que provocó un cisma en el consejo de administración y una batalla judicial con la expulsión de la Corporación Ceslar, que posee un 9% del grupo y lidera Carlota Areces. Según fuentes de El Corte Inglés, su posible vuelta al consejo no fue tratada en la reunión.
En cualquier caso, la reducción del pasivo en el último ejercicio fiscal (abarca hasta el 29 de febrero de 2016) da continuidad al proceso de desapalancamiento iniciado por la empresa en 2013. En aquel año se produjo una reestructuración clave para rebajar la deuda considerablemente de los 4.514 millones registrados en 2012 y que suponían un enorme lastre para el grupo. Ahora, la compañía considera que las cifras son «bastante razonables». De hecho, este alivio permitirá a la empresa reducir un 33% los costes financieros al final de 2016, según explicó Gimeno.
Precisamente, la llegada del inversor catarí también ha permitido al grupo aumentar en 1.000 millones los fondos propios hasta los 9.966 millones. Asimismo, ayudó a obtener liquidez y diversificar las fuentes de financiación el programa de pagarés lanzado en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) por 300 millones con un valor nominal unitario de 100.000 euros. Esta iniciativa estaba dirigida a inversores cualificados y fuentes del grupo no descartan repetirla en el futuro, aunque no hay planes concretos.
Al margen de la deuda, los resultados del grupo también mejoraron en 2015 con un beneficio neto de 158,13 millones, lo que supone un 33,9% más que el año anterior. Pese a todo, la compañía consiguió un Ebitda (resultado antes de impuestos, intereses y amortizaciones) de 912 millones, un avance del 10,4%. Asimismo, la buena evolución de la economía española y la recuperación del consumo contribuyeron a que la facturación del grupo aumentase un 4,3% hasta los 15.219 millones, la mejor cifra desde 2011. «Este ejercicio ha supuesto una evolución positiva de nuestro grupo, lo que nos permite afirmar que avanzamos a buen ritmo por la senda de la recuperación», señaló Gimeno a los accionistas.
Sin embargo, otra de las variables importantes como es la cifra de inversión se redujo casi un 20% hasta los 358 millones. Asimismo, el grupo cerró 2015 con 91.931 empleos directos, lo que supone un 0,5% más. Sin embargo, los datos no incluyen el plan de bajas voluntarias llevado a cabo este año y al que se acogieron más 1.300 trabajadores.