El PIB traslada la presión de la UE a Portugal e Italia
El Colegio de Comisarios vuelve a salvar a España de una multa.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, durante su defensa de las medidas. E.L.
a.lorente | bruselas
«España ya no es el problema». La frase, rotunda, la pronuncia un alto cargo comunitario. Sólo seis palabras y todas cargadas de simbolismo. El ‘ya’ y el ‘no’ evidencian que hubo un tiempo pasado donde todo fue peor. Problema se escribe ahora en portugués y, sobre todo, en italiano. Sí, ojo con Italia, sus bancos, su deuda y con su primer ministro, Matteo Renzi, el líder de la socialdemocracia europea que podría caer si el 4 de diciembre pierde otro referéndum. Y como Renzi pierda, que tiene pinta, mejor abrocharse los cinturones.
El miércoles, el Colegio de Comisarios volvió a salvar a España de una sanción por su indisciplina fiscal. En esta ocasión, la Comisión decidió no congelar unos 1.200 millones de fondos estructurales. Antes, el 27 de julio, acordó por sorpresa no imponer una multa de hasta 2.000 millones. Dos de dos. Y en ambas sobraban argumentos técnicos y legales para hacerlo. «Somos una Comisión política», reiteran estas mismas fuentes. Y en efecto, la política salvó a España y a Mariano Rajoy, que recibió el indulto de Jean-Claude Juncker (PP europeo) pese al criterio de los vicepresidentes de la formación conservadora, que sí quería aleccionar a Madrid por sus casi diez años incumpliendo el pacto de Estabilidad y Crecimiento (dice que el déficit debe estar por debajo del 3% del PIB).
Pero no. Ni ha habido sanciones y además, se dio dos años más al país para cumplir sus compromisos. Nada menos que la cuarta prórroga desde 2009, algo que Rajoy vende como un logro pero que en Bruselas se ve como un fracaso que evidencia que la cuarta potencia de la Eurozona no es capaz de cumplir sus compromisos. Pero España ha salido relativamente indemne. No tocaba.
Aunque pasó algo desapercibido a la sombra de Alemania, el principal porqué se conoció esta semana, cuando Eurostat dio a conocer la evolución del PIB del tercer trimestre. España registró un incremento intertrimestral del 0,7% y un aumento interanual del 3,2%. El doble que la Eurozona o Alemania, y el triple que Francia o Italia. No fue casual. Viene siendo así hace mucho tiempo. España ha sido el gran pilar del euro y lo ha hecho, además, estando durante casi un año en funciones. «Ha sido una sorpresa muy grata», confirman fuentes comunitarias.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, encontró en el PIB su mejor aliado en su continua pelea con Bruselas. El «robusto crecimiento», como lo definen los funcionarios comunitarios, no ha sido la única causa que ha salvado a España y en concreto a Mariano Rajoy del estigma de sufrir las primeras sanciones económicas de la historia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento después de más de un centenar de incumplimientos. Y es que nunca se llegó tan lejos. Pero al final, que es lo cuenta, la pelota salió rozando el larguero.
Se han dado una conjunción de factores de diversa índole para que fuera así. Primero y principal, por las duras reformas impulsadas por el país y que han despertado el aplauso de Bruselas (y de Berlín). Pero también por la convulsa situación que vive la UE, sumida en una crisis existencial. La parálisis política de España provocó una enorme preocupación. Sin embargo, la economía seguía respondiendo y la Comisión terminó dándose por vencida incapaz de entender nada de lo que estaba pasando