El Gobierno pierde el pulso y la reforma de la estiba se paraliza
El Congreso tumba con holgura el decreto de liberalización del sector que pretendía el Ejecutivo.
Un grupo de estibadores saluda en el Congreso. BALLESTEROS
D. Valera | Madrid
El Gobierno perdió ayer el pulso que mantenía con los sindicatos de la estiba y los partidos de la oposición después de que el Congreso tumbase el decreto de liberalización del sector. Y lo hizo con holgura, ya que se registraron 175 votos en contra de la convalidación de la norma frente a los 142 a favor de PP y PNV y a las 33 abstenciones de Ciudadanos (más Iñigo Errejón por error). Es la primera vez desde 1979 que la Cámara baja no valida un decreto ley aprobado por el Consejo de Ministros, lo que da una idea del varapalo sufrido por el Ejecutivo y de su debilidad parlamentaria.
De nada sirvieron las reiteradas apelaciones del ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, durante su discurso a que la reforma respondía a la necesidad de cumplir con una sentencia del Tribunal Europeo de la UE y del coste de 134.000 euros diarios que tendría la multa por ignorar el fallo. Argumentos que no impidieron la derogación del decreto y que dejan a España al borde de una nueva sanción. De la Serna lamentó el resultado de la votación, pero insistió en que el Gobierno tiene «la conciencia tranquila» porque ha hecho «todo lo posible» por lograr un acuerdo. Por contra, reprochó que la postura de la mayoría de los grupos «aboca a los españoles a pagar una sanción muy importante».
Castigo
De hecho, España ya acumula un castigo de casi 23 millones de euros como consecuencia de una primera multa diaria de 27.500 euros a contar desde la sentencia de finales de 2014. El riesgo al que se refiere el Gobierno es que a partir del 24 de marzo —fecha en la que se cumplían los 30 días para convalidar el decreto— puede producirse en cualquier momento una segunda sentencia que incremente la sanción a los 134.000 euros.
El ministro explicó que el decreto podía haberse aprobado y después»transformarse en un proyecto de ley» para incluir las enmiendas de los grupos. Sin embargo, denunció que la única propuesta de la oposición «era la de dar un palo al Gobierno pagado por el bolsillo de todos los españoles». De hecho, De la Serna fue más allá al considerar que «el mayor obstáculo» para que patronal y sindicatos lograsen un acuerdo fue el que «se anunciara la posición negativa de apoyar el decreto por algún grupo», en referencia al PSOE.
Desde la tribuna de invitados del Congreso los representantes de los sindicatos de la estiba aplaudieron este jueves el resultado de la votación, que suponía ganar la batalla al Gobierno e indirectamente a Bruselas. Inmediatamente después se apresuraron a desconvocar las cuatro jornadas de huelga que aún se mantenían vigentes e hicieron un llamamiento a comenzar de cero con las negociaciones.