Alierta deja la cúpula de Telefónica tras 20 años y favorece su renovación
El expresidente de Telefónica César Alierta, en una imagen de archivo. ANTONELLO NUSCA
J. A. Bravo | Madrid
Adiós a una etapa histórica en una de las principales multinacionales españolas. César Alierta comunicó ayer al consejo de administración de Telefónica que deja su puesto allí, en el que llevaba desde 1997. Y lo hace poco más de 13 meses después de haber cedido la presidencia a quien era su ‘número dos’, José María Álvarez-Pallete. Según fuentes empresariales, Alierta ha tomado esta decisión fundamentalmente por dos razones. De un lado, su deseo de centrarse en labores no vinculadas al negocio diario de las telecomunicaciones para compaginarlas mejor con su vida personal, algo que puede hacer desde la presidencia de la Fundación Telefónica y también al frente del proyecto Profuturo, la apuesta educativa en países del Tercer Mundo que comparte con la fundación de La Caixa.
El otro motivo de su desvinculación de labores ejecutivas en la compañía es facilitar la transición hacia el modelo que quiere José María Álvarez-Pallete, muy enfocado en reactivar la batalla por la tarta digital frente a los llamados gigantes de la Red como Google, Facebook y Apple, que concentran ya el 10% de los ingresos de la industria de las ‘telecos’ pese a que apenas aportan el 0,05% de la inversión. Por ello, y no de forma casual, junto a Alierta se marcha buena parte de la que podría considerarse su ‘guardia pretoriana’, hasta siete consejeros (incluido él mismo). Los cambios serán refrendados en la junta general de accionistas del próximo 9 de junio, que también tratará si autoriza al consejo a realizar emisiones de deuda (obligaciones, bonos, pagarés, preferentes...) por un máximo de 25.000 millones de euros. El permiso para estas operaciones se extendería por cinco años.
La marcha de Alierta tras 20 años en Telefónica —donde sucedió al controvertido José María Villalonga— deja, además, a Francisco González, presidente del BBVA, como único representante con cargo ejecutivo en activo de las personas que José María Aznar situó a finales de los años 90 al frente de empresas privatizadas.