Treinta años de la única huelga que consiguió paralizar España
Manifestación en León con motivo de la huelga de 1988. NORBERTO
lucía palacios | madrid
España amaneció vacía y en silencio. «Hasta los relojes» se pararon, en palabras pronunciadas por un dirigente de CC OO que resumen perfectamente la importancia de un día que ha quedado para la historia. Han pasado 30 años desde entonces, desde aquel 14 de diciembre de 1988, pero ninguna ha conseguido superar a la Gran Huelga, la «mayúscula, la singular, la irrepetible», tal y como la define Nicolás Redondo, quien entonces era el secretario general de UGT. Este sindicato tomó la complicada decisión de romper con su partido de cabecera, el PSOE, y unirse a CC OO -las dos grandes organizaciones de trabajadores- para convocar una «Jornada de paro general de 24 horas», tal y como prefirieron denominarla para evitar connotaciones políticas y «desdramatizar», explica Redondo. A sus 91 años, acudió el pasado miércoles a la presentación del libro ‘Huelga General 14D. 30 años después 1988-2018’, que busca explicar a las nuevas generaciones cómo éste fue uno de los acontecimientos más transcendentales de la historia de España que marcó un antes y un después en la sociedad.
El objetivo fundamental para llamar a una huelga fue rebelarse contra las políticas sociales y económicas -de estilo neoliberal- que estaba desarrollando el Gobierno de Felipe González, con medidas de recorte y austeridad.
A las 12 de la noche el apagón que se produjo en TVE (la única cadena por aquel entonces) y que se mantuvo todo el día con excepción de cuatro breves informativos se convirtió en el preludio de un día ‘en blanco’ que iba a sacudir el país. El respaldo fue abrumador. Más de ocho millones de trabajadores -el 90% de la población activa- secundó la huelga. No hubo ni tan siquiera la tan habitual ‘guerra de cifras’ entre Gobierno y sindicatos.