Datos contradictorios sobre participación en la protesta
La huelga general convocada por la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP) registró una gran participación, según los sindicatos, mientras que para el Gobierno de centro derecha se trata de una «seudo huelga». El sector de los transportes fue la cara más visible de esta jornada de huelga, ya que, según fuentes de CGTP, la adhesión fue del 97% y no se cumplieron los servicios mínimos impuestos por el Gobierno para el transporte de pasajeros, lo que colapsó ciudades como Oporto y Lisboa. El primer ministro portugués, Jose Manuel Durao Barroso, defendió la imposición de servicios mínimos en los transportes con el argumento de que «el Gobierno tiene que asegurar que las personas que quieran ir a trabajar puedan hacerlo». En Lisboa, el metro estuvo cerrado y de los aproximadamente 700 autobuses que circulan diariamente, sólo una decena salió de sus lugares de estacionamiento. El servicio ferroviario estuvo totalmente paralizado en todo el país desde las 13.00 horas (misma GMT) del lunes y sólo se reanudó a media noche, según los sindicatos. «La huelga general ha tenido un gran impacto en el sector productivo y en particular en grandes empresas», aseguró en conferencia de prensa Manuel Carvalho da Silva, secretario general de la Confederación. Sin embargo, para el ministro de Trabajo, Antonio Bagao Félix, la adhesión a la huelga fuede cerca de 13% y muchos de los trabajadores no asistieron debido a los problemas con el transporte. Para el secretario general de la CGTP, la huelga ha sido un éxito y debe hacer reflexionar al Gobierno y a la Patronal acerca de las modificaciones que pretenden introducir en la legislación laboral.