Nueva vuelta de tuerca: más impuestos al trabajo y sobre todo a las rentas altas
La cotización de todos los españoles subirá una décima por el MEI y los que más ganan harán un aporte extra de entre 70 y 800 euros al año por la cuota de solidaridad
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
Este año no hay un nuevo impuesto al trabajo, como sucedió el pasado, pero sí una vuelta de tuerca a los ya existentes. A partir de enero las nóminas de los trabajadores españoles sufrirán otro recorte destinado a pagar la oleada de jubilaciones de la generación del ‘baby boom’, un recorte que será mayor cuanto más elevado sea el salario y que tendrá una merma adicional para los que cobren las rentas más altas. Por segundo ejercicio consecutivo habrá una triple subida de las cotizaciones sociales.
A la espera de conocer cuánto se incrementa la base mínima (en igual cuantía que el salario mínimo), los más de 1,2 millones de trabajadores que cotizan por la base máxima ya saben cuál será el alza de sus cuotas: se elevarán, al igual que en 2025, un 3,9%por el destope que comenzó a aplicarse en 2024 y que supondrá un incremento acumulado del 38% hasta 2050. Desde enero la base máxima de cotización escalará hasta los 5.101,2 euros/mes, 61.215,4 euros brutos anuales. Las compañías tendrán que cotizar a la Seguridad Social 1.683 euros por esos salarios, mientras que al trabajador se le descontarán 324 euros, más de 2.000 euros de cuota en total.
Pero habrá otro endurecimiento impositivo para estas rentas que superan los 61.215 euros: se elevan los tipos de la tasa denominada ‘cuota de solidaridad’, que entró en vigor este año y que grava, de forma gradual, la masa salarial de los trabajadores por cuenta ajena que excede la base máxima (no afecta a los autónomos) y queno genera una pensión mayor. Así, la horquilla por tramos oscilará desde enero entre el 1,15% y el 1,46%, entre 70 y 800 euros más al año. Más concretamente, el 1,15% se aplicaría a los salarios de entre 5.101,2 euros y 5.611,32 euros (10% superior a base máxima), correspondiendo el 0,96% a la empresa y el 0,19% al trabajador. Por ejemplo, los salarios un 10% superiores a la base máxima (es decir, de 5.611,32 euros al mes), cotizarían 5,86 euros más al mes, 70,3 euros más al año, según el Instituto BBVA de Pensiones.
Para el tramo de salario entre los 5.611,33 y los 7.651,8 euros mensuales (entre un 10% y un 50% más que la base máxima), el tipo de cotización será del 1,25%: 1,04% a cargo de la empresa y 0,21% a cargo del trabajador. Por ejemplo, si el salario fuera de 7.651,8 euros (un 50% mayor que la base máxima), se aplicaría la cuota de solidaridad sobre el importe que excede de la base máxima (2.550,6 euros al mes) en dos tramos: los primeros 5.101,2 euros de exceso se gravarían con una cotización adicional del 1,15% (5,86 euros mensuales) y los 2.040,5 euros adicionales, al 1,25% (25,50 euros), dando un total de cuota de solidaridad de 31,36 euros al mes, 376,3 euros anuales. Si el salario fuera superior a los 7.651,8 euros mensuales (más de un 50% superior a la base máxima), se aplicarían los tres tipos de cotización adicional (1,15%, 1,25% y 1,46%) en tres tramos. Se fijaría el 1,46% (1,22% a la empresa y el 0,24% al trabajador) a partir del importe superior a esos 7.651,8 euros, más de 800 euros al año.
Todos los trabajadores tendrán un recargo de cuota mayor, también los autónomos, por el aumento de una décima del mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), que en enero salta del 0,80% al 0,90%. La mayor parte de este porcentaje (un 0,75%) corre a cuenta del empresario, mientras que el trabajador deberá abonar únicamente el 0,15%.