El BCE eleva los tipos de interés al 2,5% y deja en el aire más subidas
Los europeos podrían además ver aumentados los precios de la cesta de la compra
Lagarde con el presidente del Bundesbank alemán y el vicepresidente del BCE, ayer.
La palabra que mejor define la situación geopolítica actual y su impacto en los mercados es incertidumbre. Este jueves no hubo sorpresa alguna en Berlín y el Consejo Gobernador del Banco Central Europeo (BCE) decidió elevar de nuevo los tipos de interés en 25 puntos básicos hasta el 2,5%, con el objetivo de contener la escalada imparable de los precios energéticos. Además, el organismo dejó abierta la puerta a futuras subidas, sin precisar si finalmente tendrán lugar, pero dejando claro que la crisis inflacionaria se extenderá más de lo previsto. Se trata de la segunda subida de tipos en lo que va de año después de la anunciada en junio, en la que el incremento fue también de 25 puntos básicos. El BCE trata así de dar respuesta a la crisis de precios derivada del conflicto en Oriente Medio y, más concretamente, las interrupciones continuas de suministros en el estrecho de Ormuz.
La presidenta de la institución monetaria, Christine Lagarde, no descartó futuras subidas, aunque tampoco dejó entrever cuáles serán las próximas decisiones del organismo. «No nos comprometemos de antemano con una trayectoria de tipos concreta», señaló, y añadió que la decisión de este jueves fue «unánime», pero no se puso sobre la mesa qué se hará en la próxima reunión. «Estamos sometidos a shocks continuos», prosiguió, lamentando que la situación geopolítica cambia prácticamente «de la noche a la mañana».
«Con la decisión de hoy, seguimos estando bien posicionados para hacer frente a la incertidumbre provocada por el conflicto. Seguiremos un enfoque basado en los datos y en cada reunión para determinar la orientación adecuada de la política monetaria», aseguró la francesa.
Lo que sí reiteró Lagarde fue que el BCE utilizará todas las herramientas necesarias para lograr que la inflación se estabilice en el 2% a medio plazo. Algo que, de momento, no parece que vaya a suceder. De hecho, el banco central asume ahora que el shock inflacionario durará más de lo inicialmente previsto, por lo que ha decidido elevar sus pronósticos de inflación para 2027 y 2028, aunque mantiene los de 2026. Así, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se situará, de media, en el 3% en 2026, en el 2,5% en 2027 y en el 2,1% en 2028. Una subida anunciada Siete meses después de que estallara la guerra en Irán, todos los inversores y economistas daban por hecha esta segunda subida. El escenario actual es muy distinto del que imaginaban antes del conflicto. La inflación en la zona euro alcanzó en agosto el 3,3%, muy por encima del límite recomendado por el propio BCE, que se sitúa en ese 2%.
El crudo volvió a superar esta semana los 100 dólares por barril de Brent, mientras que los precios del gas en Europa se encuentran en máximos desde 2023. Es por eso que el mercado llega a descontar hasta tres subidas más hasta mediados de 2027, aunque muchos analistas se muestran reacios a ellas. Manuel Pinto, analista en XTB, teme que el BCE se esté arriesgando a «enfriar la economía». «Una financiación más cara no aumenta la disponibilidad de gas ni resuelve las restricciones en Ormuz, pero sí reduce la capacidad de consumo de los hogares y de inversión de las empresas», apunta. De hecho, la tasa del euríbor ya se sitúa por encima del 3% este mes de septiembre. Así, aunque parecen sobrar los motivos para justificar el endurecimiento monetario, que encarece el acceso al crédito para empresas y consumidores como primer efecto inmediato, otros expertos creen que esta será la última subida de tipos en los próximos meses. «Esperamos que septiembre sea la última subida de este ciclo», señala Roman Ziruk, jefe de Estrategia FX de Ebury. A su juicio, la inflación subyacente se está moderando y las presiones salariales siguen contenidas, por lo que nuevas subidas situarían la política monetaria en un terreno claramente restrictivo, con riesgos para el crecimiento y para unos mercados de deuda pública que «ya soportan una presión considerable».
Los europeos podrían además ver aumentados los precios de la cesta de la compra en el futuro, como una consecuencia directa de la elevada inflación que deriva del encarecimiento de los carburantes sostenida en el tiempo. Sin embargo, la senda económica continúa siendo positiva y el BCE espera que continúe mostrando «resiliencia» en el tercer trimestre. «Las perspectivas siguen siendo muy inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico», apuntó Lagarde.
El organismo situó las previsiones de crecimiento de la eurozona en el 0,9% en 2026, el 1,4% en 2027 y el 1,5% en 2028, una mejora respecto a sus proyecciones anteriores del mes de marzo, cuando anticipó el 0,8% en 2026, el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028.
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