El conflicto de Irak lleva a EE. UU. a su déficit récord
La incertidumbre de la guerra aumenta la recesión económica
Los datos divulgados esta semana por el Gobierno de EE.UU. muestran que la economía sigue débil, ante lo cual algunos analistas creen que la incertidumbre por el curso de la guerra en Irak
La percepción sombría sobre la situación no se limita a EE.UU.: el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió de que «la inestabilidad geopolítica continuada y las amenazas del terrorismo crean incertidumbres que fortalecen los vientos en contra de la recuperación económica global». La economía estadounidense tuvo una breve recesión en 2001 y terminó ese año con un crecimiento de apenas el 0,3 por ciento, tras el cual creció un 2,4 por ciento en 2002. El Gobierno informó esta semana de que, en términos reales, el gasto de los consumidores en febrero fue un 0,4 por ciento más bajo que en enero, cuando ya había bajado un 0,3 por ciento. El gasto de los consumidores equivale a tercios del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Han bajado las ventas de casas y la confianza de los consumidores, y a su vez la guerra ha reducido aún más las ventas de automóviles, que ya iban en retroceso antes del conflicto. También disminuyeron los pedidos de bienes duraderos -los más costosos- y los ingresos disponibles de los estadounidenses, mientras que todavía elevada tasa de desempleo (un 5,8 por ciento de la población activa) y los continuos anuncios de despidos de las empresas no hacen prever una reducción. El Departamento estadounidense de Trabajo anunciará el próximo viernes el índice de desempleo de marzo, que los analistas prevén que subirá al 5,9 por ciento. Richard Yamarone, economista principal de la firma Argus Research, opinó que «a menos que se recupere pronto el mercado laboral, mejor será que nos acostumbremos a una recuperación con desempleo, si es que a eso puede llamarse una recuperación». A todo hay que añadir que la guerra va a aumentar el déficit presupuestario para este año fiscal 2003 hasta la cifra récord de cerca de 400.000 millones de dólares, reconoció esta semana la Casa Blanca, que ha pedido al Congreso la aportación de 74.700 millones de dólares para financiar el conflicto.