Prodi defiende con firmeza a sus comisarios en el caso Eurostat
El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, hizo ayer por la tarde una cerrada defensa de sus compañeros en el equipo de gobierno comunitario, durante una reunión con los presidentes de los grupos políticos de la Eurocámara a la que también asistieron miembros de su comisión de Control Presupuestario (Cocobu), en la que se abordaron las irregularidades detectadas en Eurostat, y el porvenir inmediato que le espera al caso. A la luz de los hechos descubiertos y con el grado de conocimiento del problema existente, «no da lugar a exigir responsabilidades políticas, y reclamar la dimisión de un Comisario», decía Prodi al término de una densa intervención, cuyo contenido textual fue hecho público aunque la reunión se celebró a puerta cerrada. Para el presidente comunitario, lo sucedido en Eurostat, a pesar de su gravedad, es el resultado de prácticas de autofinanciación adoptadas por diferentes departamentos del Ejecutivo de la UE a lo largo de los años 90, a medida que la institución asumía competencias sin dotaciones presupuestarias suficientes para hacerlas frente. Esas prácticas desaparecieron casi en su totalidad con la llegada de la Comisión Prodi, uno de cuyos principales cometidos ha sido poner en marcha una reforma administrativa, con nuevos mecanismos de control financiero, que no se encuentra aún plenamente operativa. Se trataba de colaboraciones exteriores, financiadas mediante subvenciones, o con contratos de expertos o de servicios, a un costo superior al realmente necesario, que financiaba el presupuesto comunitario. El sobrecoste lo gestionaban asociaciones sin objeto de lucro, de las que eran responsables personal de Eurostat, (el propio director general, Yves Franchet, lo fue de una de ellas), y se utilizaba para hacer frente a necesidades de la agencia estadística (ver información adjunta). No hay constatación de enriquecimiento personal alguno en estas conductas. Con posterioridad a 1999, según lo afirmado por Prodi a la Conferencia de Presidentes, y por lo que aparece reflejado en los informes entregados a la Eurocámara (uno del Servicio Interior de Auditoría, SIA, otro del grupo creado especialmente para estudiar el caso y uno tercero de la oficina de lucha contra el fraude, OLAF, síntesis de las cuales fueron ayer facilitados a la prensa), las irregularidades de Eurostat fueron reduciéndose, aunque aún había alguna de ellas activa en 2002.