La economía española crece un 2,4% por la construcción y el consumo

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agencias | madrid
León

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La economía española creció el año pasado un 2,4% impulsada por el «boom» inmobiliario y el consumo tanto de las familias como de las distintas administraciones públicas. El PIB español logró esquivar en el 2003 los vientos de recesión que acusaron algunos de los motores de la Unión Europea, caso de Francia, Alemania o Italia, y ha cerrado el ejercicio con un incremento cinco veces más elevado que el de la zona euro, según las últimas estimaciones de Eurostat, la oficina de estadística comunitaria. El dato publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) supera en cuatro décimas el aumento del 2002 y está una décima por encima de la última previsión del Gobierno -revisada en agosto pasado-, pero seis por debajo de la primera estimación, de principios de año. A la mejoría fi nal ha contribuido decisivamente el comportamiento de la economía española en el último trimestre del año, con un crecimiento del 2,7% más equilibrado, esto es, con menor peso de la demanda interna y menor contribución negativa de las importaciones. En el conjunto del ejercicio, ha sido nuevamente el sector de la construcción el que ha tirado del carro, con un incremento del 3,6% que, no obstante, es un 1,2% inferior al registrado en el 2002. El otro pilar del crecimiento ha sido el consumo de las familias, que ha repuntado un 3% (cuatro décimas más que el año anterior) y, sobre todo, el de las administraciones, un 4,6% más producto de las «notables» subidas de las remuneraciones de los empleados públicos y de las compras de estos organismos. Tendencia a la baja La inversión también aportó lo suyo al aumentar un 3%, dos puntos más que en el 2002, y romper así la tendencia descendente de los últimos ejercicios. Entre las ramas de actividad, al mencionado avance de la construcción se unió el del sector industrial, que experimentó una mejoría al crecer un 1,3%, seis décimas más. En el polo contrario, la agricultura y la pesca sufrió una desaceleración y el incremento del 0,7% supone un retroceso de tres décimas respecto al ejercicio anterior. Las malas noticias para el PIB llegaron de la mano del sector exterior, que restó nueve déci-mas a su expansión porque las importaciones (que ya representan un valor mayor) crecieron más que las exportaciones, un 6,7 por un 4%, respectiva mente. En consecuencia, España necesitó aprovisionamientos del resto del mundo por valor de 15.000 millones, 4.000 más que en el 2002. Por lo que respecta al cado laboral, el aumento del empleo en un 1,8% se tradujo en la creación neta de 290.000 puestos, según el INE.

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