Las puntas de consumo se han incrementado en España en casi un 50% en apenas nueve años
La entrada en activo de centrales de gas palía el riesgo de apagones
Tras la crisis del 2001, el sistema eléctrico dispone ahora de una cobertura del 10%
La central combinada que Endesa tiene en Tarragona
Inicios del 2001. Una ola de frío azota la península Ibérica y pone al sistema eléctrico español al borde de una crisis. La escasez de agua en los embalses limita la producción hidroeléctrica y la falta de viento reduce casi a mínimos la generación de los parques. En ese escenario, las empresas y los hogares es-pañoles incrementan el consumo de energía para hacer frente a la caída de las temperaturas, situando el índice de cobertura (la sobrecapacidad de generar electricidad de la que dispone el sistema para hacer frente a las puntas de consumo) en torno al 5%, una tasa peligrosa y al borde de lo que permite la ley. Cuatro años después de aquella crisis -las autoridades y las empresas no llegaron a ad-mitirla como tal-, la situación parece superada. La entrada en activo durante el 2004 de varios grupos de ciclo combinado ha incrementado la capacidad de generación en torno a un 9% respecto al 2003, atenuando los riesgos de sufrir un apagón generalizado por esta causa. Sin ir más lejos, Carlos González Patiño, responsable de Red Eléctrica (REE), explica que el nuevo máximo de consumo alcanzado el pasado martes, con 40.724 megavatios (MW), «se superó sin problemas», toda vez que el sistema disponía de otros 4.000 MW de potencia (un 10% más) para afrontar un eventual incremento del consumo. La ley establece que el sistema debe disponer de una cobertura de entre el 5 y el 15%, una tasa que comenzaría a cubrirse sin excesivos problemas con la puesta en escena de 4.000 MW procedentes de las centrales de gas de Levante y Andalucía. Poca predecibilidad El ciclo combinado está llamado a jugar un papel clave en el sis-tema eléctrico. No en vano, las puntas de consumo (el día del año en el que más electricidad se gasta) han crecido del orden de un 50% en nueve años, al pa-sar de los 25.357 MW de 1996 a los 40.724 del pasado martes. Los problemas de contar con la generación hidroeléctrica y eó-lica, en ambos casos dependen de las veleidades de la madre naturaleza, hacen que REE, el operador del sistema, precise de fuentes de generación más fiables, y es ahí donde aparecen las centrales de gas.