Analistas y empresas elevan a cifras próximas a los 3.000 millones el déficit tarifario en el 2005
Industria ultima la gran reforma del sector eléctrico en plena opa
Las fórmulas para la recuperación del déficit y el cálculo de la nueva tarifa deben aprobarse este año
El mercado eléctrico está sufriendo un año negro por culpa de la sequía y la subida del petróleo
Industria ultima la gran reforma del sector eléctrico en pleno fragor de la batalla empresarial -opa de Gas Natural sobre Endesa, y cambio de dueño en Unión Fenosa-, y las claves de futuro del negocio se van a poner sobre la mesa en breve plazo. Hay un calendario urgente que vence a finales de año. El último Consejo de Ministros del 2005 tendrá que aprobar la tarifa eléctrica determinada por un nuevo método de cálculo, y para esas fechas el Gobierno habrá tenido que pronunciarse sobre la forma de recuperar el déficit acumulado por las empresas en la generación eléctrica en un año negro, en el que han coincidido la sequía y el precio del petróleo por las nubes. Llega el Libro Blanco En la semana que arranca inicia sus trabajos la mesa nuclear y el profesor Ignacio Pérez Arriaga presenta en sociedad el Libro Blanco de la generación eléctrica, un trabajo que coordinó por mandato del Ejecutivo y que parece haber quedado relegado. La 'mesa nuclear abrirá el debate sobre el papel de este tipo de generación -que ha equilibrado los costes en la etapa reciente- y, aunque abordará temas más polémicos (la reforma del Consejo de Seguridad Nuclear) y otros en apariencia más técnicos (la gestión común de los almacenamientos permanentes) también servirá para que defensores y detractores de esta fuente de producción energética aireen sus argumentos. El negocio de las empresas se juega, sobre todo, en las decisiones que ha de adoptar el Gobierno de forma inminente. En el difícil año 2005 se está generando un cuantioso déficit tarifario, que las empresas y los analistas externos elevan a cifras próximas a los 3.000 millones de euros. Son los sobrecostes de la generación cuando los precios de referencia están muy altos -el petróleo caro provoca subidas en el fuel y el gas natural, mientras la falta de lluvias obliga a recurrir a otras fuentes distintas de la producción hidroeléctrica-, que las empresas esperan ver compensados por una u otra vía. Los ingresos correspondientes ya los han apuntado en las cuentas trimestrales pero, a la hora de presentar el informe anual, los auditores exigirán ver plasmado el compromiso del Gobierno para retribuirlos. La Comisión Nacional de la Energía, que realiza su propia estimación de costes, también tendrá algo que decir sobre la forma de recuperarlos, y hasta ahora no ha sido muy partidaria de que acepte su reintegro a través de la tarifa a lo largo de años sucesivos. La tarifa eléctrica Además, el Ministerio de Industria ya ha anunciado en varias ocasiones que la tarifa eléctrica, que en un mercado liberalizado de forma imperfecta es la referencia esencial para el próximo y siguientes años, se va a calcular de un modo distinto. En el marco actual tiene el techo que la zona euro se ha propuesto para la inflación, es decir, el 2% de aumento máximo, pero en su determinación juegan factores como el precio del dinero, el del gas o la demanda eléctrica, entre otros. La fórmula de cálculo que debe aportar a la nueva tarifa cierta garantía de permanencia en el tiempo es muy importante para las empresas y sus proyectos de futuro. Sus ganancias van a estar condicionadas por la adecuación de los activos de generación a la nueva situación: ahí radica el énfasis de Iberdrola para pactar con Gas Natural la compra de aquellas instalaciones de Endesa de las que, si triunfa la opa, debiera desprenderse.