Relevo en la Red bajo el riesgo de un parón económico en Estados Unidos Fidelizar a los clientes, que son el centro de todas las estrategias

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washigton | colpisa

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Ben Bernanke asumirá las riendas de la Reserva Federal (Fed) estadounidense el próximo día 1 de febrero en un contexto económico positivo, pero el nuevo jefe del banco central norteamericano podría tener que enfrentarse a corto plazo a vientos desfavorables, porque los expertos advierten de los riesgos de una desaceleración del crecimiento en momentos en que persisten los fortísimos déficit exterior y fiscal. La economía ha seguido haciendo gala en los últimos meses de una salud sólida, con una tasa de crecimiento anual de 4,1% en el tercer trimestre, pese a que ese periodo estuvo marcado por la temporada de ciclones en el sur del país. La histórica subida del precio del petróleo que siguió a los huracanes y que hacía temer lo peor en materia de inflación se frenó levemente en los meses posteriores. Al mismo tiempo, la tasa de desempleo sigue siendo muy baja y afecta a 4,9% de la población activa. Sin embargo, la tarea de Bernanke, que deberá ser confirmado en su cargo oficialmente por el Senado antes de tomar posesión el 1 de febrero, no será fácil y podrían acumularse las dificultades en cuanto tome las riendas de la máxima autoridad bancaria estadounidense, advierten los observadores. «Debería ser un período difícil, no sólo porque es complicado sustituir a Alan Greenspan, sino también porque estamos en un punto en que el ciclo económico va a plantear desafíos», estima Charles Calomiris, de la Universidad de Columbia. Desafíos El crecimiento norteamericano, que sigue siendo sólido, podría haberse frenado en el cuarto trimestre, y la ralentización prolongarse en 2006, estiman los analistas. Estos expertos vinculan la inflexión del crecimiento a un posible inicio de enfriamiento en el mercado inmobiliario, que podría afectar los ingresos de los hogares. La inflación podría aumentar si las empresas terminan trasladando el alza del precio de la energía a los precios finales de venta al público. «Suponiendo que la Fed aumente los tipos el 31 de enero -en la última reunión que presida Alan Greenspan- será interesante ver qué hará Bernanke si el crecimiento es inferior a 2%. El principal objetivo de todas estas estrategias es lograr fidelizar a los usuarios, es decir, vincularlos y conseguir que contraten el mayor número de productos posible. A cambio, la banca está dispuesta a sacrificar parte de los ingresos de comisiones, ya que podrían compensarse con dinero procedente de la captación de nuevos clientes y la venta de más productos. En todo caso, fuentes del sector apuntan que la medida puesta en marcha por el Santander ya la aplican gran parte de las entidades a un segmento de sus clientes. «El Santander generaliza lo que hasta ahora aplicábamos a los usuarios más interesantes, a los más rentables y más vinculados», explican desde una entidad bancaria. Otros añaden que, de todos modos, la medida «quiebra lo que tanto tiempo había costado trasladar y es que los servicios tienen un coste y, en consecuencia, hay que cobrar por ello». Fuentes del sector apuntan que el Santander ha logrado un gran golpe de efecto, pero que en el fondo renuncia a las tarifas que menos les reportaban. Sin embargo, sigue cobrando otras muy cuantiosas, como las de compra o las de administración de valores y las que aplica a fondos de inversión y fondos de pensiones. En cuanto al impacto que pueda tener la supresión de esos ingresos por comisiones en las cuentas del banco, algunos expertos apuntan que, dada la alta rotación de clientes que caracteriza al Santander, éste prefiere asumir un perjuicio que sabe que «será mucho mayor para las demás entidades». Las que no entran La guerra de las comisiones es un juego en el que no quieren entrar ni La Caixa, la primera caja de ahorros de España, ni Caja Madrid. Así lo repitieron su director general y su presidente, respectivamente, la semana pasada durante la presen-tación de los resultados de ambas entidades. En este sentido, el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, descartó que la entidad vaya a entrar en el juego porque no tiene sentido, dijo, «practicar el seguidismo» de forma inmediata como respuesta a la iniciativa de otro banco. Si el Santander ha suprimido algunas comisiones, argumentó, «será porque lo necesita». En una línea semejante se manifestó el director general de La Caixa, Isidro Fainé, quien descartó un cambio de estrategia en este sentido y recordó que la entidad ya aplica tarifas planas en comisiones a determinados colectivos desde hace tiempo. La eliminación de algunas de sus comisiones anunciada por el Banco Santander ha hecho que entidades como Cajasur recuerden que esa práctica no es nueva. La caja explicó que no cobra recargos de administración ni de mantenimiento a los titulares de la Libreta Júnior (hasta 14 años de edad), a los jóvenes de entre 14 y 25 años y a los clientes con nómina o pensión domiciliada.

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