El nuevo socio no muestra interés en cambiar el modelo de gestión de la compañía

El reforzamiento del núcleo duro aleja el riesgo de opas sobre Repsol

La entrada de Sacyr junto a La Caixa y el blindaje estatutario libran a la petrolera del furor comprador

Repsol-YPF es la segunda empresa no bancaria española tras Telefónica

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M. J. Alegre - madrid
León

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La petrolera Repsol-YPF, la segunda compañía no financiera española por tamaño y resultados, respira tranquila, al menos en el horizonte próximo, desde la entrada de la constructora Sacyr en su accionariado. La presencia de La Caixa, el blindaje estatutario y la cuota de capital alcanzada por la empresa que preside Luis del Rivero liberan al equipo gestor del riesgo inminente de opa en un mercado en ebullición. Y, en consecuencia, le dejan libertad para desarrollar su proyecto industrial en un negocio peculiar donde, con frecuencia, ni las debilidades ni las fortalezas lo son en sentido absoluto. De un par de años a esta parte, septiembre es el mes de los grandes desafíos. A la vuelta de las vacaciones, Luis del Rivero -que ya contó con el beneplácito del Gobierno en su frustrado asalto a BBVA- llamó a Antoni Brufau, presidente de Repsol-YPF, para plantearle la posibilidad de convertir a la constructora en el socio estable que necesitaba la petrolera. Brufau le recibió con cautela y le remitió a La Caixa, accionista de control con una participación algo superior al 12,5%. Cuando Ricardo Fornesa dijo que le parecía bien, las compras en Bolsa se hicieron explícitas. La confirmación al mercado de que era Sacyr el destinatario final de las adquisiciones llegó algo tarde, como casi siempre. En estos momentos, la participación de Sacyr ronda el 10% de Repsol-YPF, lo que permitirá colocar dos consejeros en el órgano de gobierno de la petrolera. Uno de ellos será, casi con seguridad, nombrado vicepresidente. No hay constancia oficial, pero todo apunta a que la constructora ha seguido comprando -o contratando operaciones de derivados- para aprovechar algunas oscilaciones en el precio de la acción de Repsol. Pero el entendimiento entre las dos empresas no presenta fisuras, ni anticipa desencuentros en el corto y medio plazo. La entrada de Sacyr ha liberado de presión a los gestores de Repsol, pero también a la dirección de La Caixa, ya un poco saturada de los quebraderos de cabeza que le reportan sus participaciones industriales. Para justificar la confianza depositada en el grupo constructor, la petrolera y la entidad de ahorro argumentan, casi al unísono, que Del Rivero ha expresado su voluntad de ser un socio «estable y permanente», al tiempo que declarado su «plena confianza» en la forma de hacer de los gestores. Nueva etapa Repsol-YPF tiene un tamaño mediano y un precio accesible entre las grandes petroleras mundiales. Los expertos creen que si no ha estado hasta ahora en el punto de mira de una opa ha sido por el encadenamiento de una serie de circunstancias que merman su atractivo. La compañía hispano-argentina tiene aspectos muy positivos, como una bien balanceada estructura de negocio, pero tuvo que llevar a cabo un doloroso proceso de ajuste de sus reservas, y hubo de hacer frente, además, al deterioro de imagen derivado de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, por más que esa decisión tuviera mínimo impacto en sus resultados.

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