El consejo de la compañía británica recomienda a los accionistas que acepten la oferta

Iberdrola compra Scottish Power y no descarta la fusión con Fenosa La adquisición facilita más fusiones

La firma española, que pasará a ser la tercera eléctrica europea, pagará 17.000 millones

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efe | madrid

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Iberdrola, la segunda eléctrica española, ha llegado a un acuerdo con Scottish Power para lanzar una oferta de compra sobre el grupo escocés, por un importe de 17.200 millones de euros, del que surgirá la tercera compañía energética europea, sólo por detrás de la francesa EDF y la alemana E.On. La compañía concentra en Castilla y León buena parte de su negocio de generación de energía y está presidida por el salmantino Ignacio Sánchez Galán, quien negó que se trate de una operación defensiva y recalcó que, lejos de perjudicar una eventual integración con Unión Fenosa, la compra de Scottish Power la facilita «desde el punto de vista regulatorio». La operación, acordada ayer por los respectivos consejos de administración, estará concluida en abril, una vez que reciba el visto bueno de las autoridades europeas de la Competencia y de las juntas de accionistas. Las acciones de Iberdrola cerraron ayer con un descenso del 2,11%, el mayor del selectivo Ibex-35, mientras que los títulos de Scottish Power bajaron un 0,80%. 11,5 euros por acción Iberdrola pagará 777 peniques (11,5 euros) por cada acción del grupo escocés: 400 peniques en metálico, 365 peniques en acciones propias y 12 peniques a través de un dividendo especial. Por lo tanto, se pagará el 52,3% del precio en metálico y el 47,7% en acciones. Para cubrir el pago en acciones, la compañía española prevé emitir 245 millones de nuevos títulos. La proporción será de 0,1646 acciones de Iberdrola por cada una de Scottish Power. Los accionistas del grupo británico controlarán el 21,4% del capital del grupo resultante una vez acometida la ampliación. El pago en metálico se financiará mediante un crédito sindicado de 11.738 millones de euros totalmente suscrito y asegurado a partes iguales por ABN, Barclays y Royal Bank of Scotland (RBS). Sánchez Galán indicó que el precio ofrecido es «razonable» y recordó que las acciones de Iberdrola, con las que se pagará una parte de la contraprestación, valen hoy un 50% más que hace un año y aconsejó a sus accionistas que acepten la oferta La integración de Iberdrola y Scottish Power está condicionada a su aprobación por los accionistas y determinadas autoridades regulatorias como la Comisión Europea (CE) o la Comisión Federal Reguladora de la Energía de Estados Unidos. Sánchez Galán aseguró que la compra de Scottish Power no deberá someterse a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) porque «no afecta para nada a las actividades reguladas». La operación sí deberá ser analizada por el regulador británico, aunque, según Iberdrola, no habrá problemas. A partir de ahora habrá que dejar pasar un periodo de 45 días para dar oportunidad a eventuales ofertas competidoras. Una vez transcurrido ese plazo, Iberdrola prevé lograr la autorización de la CE a mediados de febrero. Como siempre ocurre ante este tipo de anuncios, los mercados recibieron mal la noticia. En Madrid, los títulos de Iberdrola cayeron un 2,1% hasta los 32,06 euros, mientras que en Londres las acciones de Scottish Power bajaron apenas un 0,8% hasta los 740 peniques. La compra de Scottish Power tiene una razón de ser para Iberdrola que va más allá del incremento de tamaño. Su presidente, Ignacio Galán, reconoció que la compra «sin duda facilita» una integración posterior con Unión Fenosa y Gas Natural, posibilidad con la que se especula desde hace semanas pero que las partes ven imposible por las trabas que presenta la regulación nacional. La fusión pasaría a ser competencia de las mucho menos restrictivas autoridades comunitarias, al tener la «nueva» Iberdrola más de un tercio de su cifra de negocio fuera del país. «Podemos tener grandes empresas energéticas españolas y es lo que estamos intentando», subrayó. El ejecutivo precisó, eso sí, que sólo emprenderá esta segunda operación si se hace de forma amistosa y crea valor para los accionistas, es decir, que no está sometida a unas condiciones de desinversión excesivas. El acuerdo con Fenosa se presenta fácil, ya que ACS controla un 40,4% de su accionariado y un 10% del capital de la eléctrica vasca. De hecho, a la constructora que preside Florentino Pérez le conviene, pues tendría un papel principal en el nuevo consejo de administración, mientras que ahora no puede estar en el de Iberdrola por formar parte del de una compañía rival. El futuro de la gasista está a expensas del desenlace de su opa sobre Endesa. Aunque ha declarado su intención de obstaculizar la opa rival en los tribunales, la operación supondría una puerta abierta para sus gestores y para La Caixa, su principal accionista. Los directivos de Iberdrola recordaron que todavía esta vigente el pacto por el que comprarían activos sobrantes de la operación por valor de entre 7.000 y 9.000 millones de euros. Con todo, la compañía considera que esta posibilidad de crecimiento está prácticamente desbaratada desde la entrada de E.On en la puja. Si todo va bien, el 29 y 30 de marzo las juntas de accionistas de las dos compañías podrían aprobar la operación, con lo que la integración quedaría ejecutada a finales de abril.

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