El PSOE cree que es el mejor proyecto posible y admite que habrá más paro y menos crecimiento
PNV y BNG blindan en el Congreso los Presupuestos que se votan hoy
Rajoy augura tres millones de parados porque la situación «es peor en España por el Gobierno»
El vicepresidente Solbes pasea por los pasillos del Congreso antes de iniciarse el debate
El Gobierno logró ayer su principal objetivo político sólo unos minutos antes del inicio del debate de los Presupuestos Generales del Estado para 2009. El acuerdo firmado por la mañana con el PNV, unido al alcanzado con el BNG el viernes pasado, aseguran al Ejecutivo y al PSOE, hagan lo que hagan los demás grupos parlamentarios, la aprobación de las cuentas públicas para el próximo año. Los 177 diputados que suman los tres partidos, un voto más de la mayoría absoluta del Congreso, garantizan al Gobierno poder sacar adelante las cuentas públicas tal y como las diseñó el ministro de Economía, Pedro Solbes. El proyecto sólo sufrirá enmiendas en el Congreso y el Senado si así lo quiere y permite el grupo socialista. El PNV y el BNG, a cambio de varias transferencias y de un importante aumento en las inversiones estatales en Euskadi y Galicia, se han comprometido a dar estabilidad al Gobierno frente a la crisis mundial. No sólo van apoyar este miércoles la admisión a trámite de los Presupuestos sino que también sumarán sus votos a los de los socialistas en todas las enmiendas que se discutan en la tramitación parlamentaria y no secundarán ninguna que les sea hostil. Cuando Zapatero entró en el salón de plenos del Congreso, sobre las doce del mediodía, sabía que aunque seis partidos, encabezados por el PP y CiU, iban a criticar con dureza los Presupuestos y a solicitar su devolución al Ejecutivo, el «principal instrumento» en sus manos para la luchar contra la crisis estaba blindado. El centro del debate parlamentario, que concluirá este miércoles con el rechazo de las enmiendas a la totalidad, fue el mano a mano entre Solbes y el líder del PP, Mariano Rajoy. El ministro de Economía, con su habitual tono pausado y maneras de catedrático, defendió el proyecto porque «son los mejores presupuestos posibles para hacer frente a la crisis», aunque advirtió que las medidas sólo podrán «mitigar» la grave situación de la economía, pero no «eliminar los costes» del desplome del crecimiento y del aumento del desempleo. Rajoy desgranó un discurso duro y crítico, muy aplaudido desde los bancos populares, en el que acusó a Rodríguez Zapatero de haberse «escondido» y al Gobierno de «haber engañado a la gente» y ser el único culpable de que la crisis sea «peor» en España que en el resto de Europa. «Lo patriótico -concluyó- es que retire los Presupuestos». Solbes explicó que las cuentas del Estado son «austeras» ante el «difícil escenario», pero mantienen la política social (pensiones, desempleo, becas, o dependencia) y apuestan por gastos que favorecen la competitividad de España y la salida de la crisis (Innovación, infraestructuras, vivienda, educación o justicia). Reconoció, no obstante, que la «imprevista y gravísima crisis financiera» detectada en septiembre obligará al Gobierno a revisar a la baja sus previsiones para 2009, aunque no lo hará hasta que «se despeje la incertidumbre» porque ahora sería «poco útil y desaconsejable». Así, no descartó que el crecimiento español se sitúe el año próximo por debajo del 1% y que el paro suba por encima del 12,5% de la población activa, los porcentajes previstos. El ministro tampoco desveló si la desaceleración de la economía española «tocará fondo» a mediados de 2009. Rajoy asegur que los Presupuestos, «que no han querido discutir con nosotros», demuestran que la única política que saben hacer los socialistas es la del paro. Miró a Zapatero y dijo que «si el paro se agrava, como ya ocurre, la responsabilidad será absolutamente suya». Su pronóstico está claro: en 2009, con esa política, España alcanzará los tres millones de parados, el 15% de la población activa.