Zapatero rebajará el gasto sin tocar el sueldo de los funcionarios ni las políticas sociales

El Gobierno destina 1.500 millones a garantizar al pago del desempleo

El presidente asegura que es «arriesgado» predecir cuándo será el fin de la crisis

Zapatero, acompañado por los vicepresidentes Fernández de la Vega y Solbes, y la ministra Carme Chac

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César Calvar
León

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madrid

Austeridad. Esa fue la receta que el presidente del Gobierno planteó este martes al Parlamento para garantizar el mantenimiento de las prestaciones por desempleo en un contexto en el que los ingresos del Estado se reducen a marchas forzadas y se dispara el número de parados. La cifra de desempleados -”hoy 3,3 millones-” no ha tocado techo y el Gobierno admite que es imposible adivinar cuándo lo hará. La prioridad ahora es no dejar en la estacada a quienes están en situación más vulnerable.

Ante esa desconfianza en el futuro, José Luis Rodríguez Zapatero propuso contención y ahorro. El Consejo de Ministros aprobará este viernes una reducción general de los gastos no financieros previstos en los Presupuestos Generales del Estado para 2009 por una cuantía de 1.500 millones. El Gobierno se asegura así un pequeño margen de maniobra adicional para hacer frente a escenarios difíciles sin tener que adoptar, de momento, decisiones más traumáticas para los grandes números del Estado.

El recorte supondrá una reducción del 2,6% del gasto corriente previsto en los presupuestos, y afectará a todos los ministerios y partidas. Habrá no obstante tres excepciones: no se tocarán los sueldos de los empleados públicos; tampoco habrá marcha atrás en los programas de protección social, cuya oportunidad ha sido muy contestada por la oposición. Por último, tampoco se reducirán los fondos extraordinarios de inversión creados para generar empleo desde que estalló la crisis.

Zapatero subrayó que se trata de un recorte adicional que se sumará al «esfuerzo» ya realizado en los Presupuestos, que incluyeron un reducción del 1,8%. El Gobierno espera destinar los recursos así liberados a financiar las partidas más perjudicadas por el deterioro de la economía, como las prestaciones por desempleo.

El anuncio fue acogido con escepticismo por los grupos políticos. La portavoz de NaBai, Uxue Barcos, le recordó al presidente que 1.500 millones sólo retrasarán un tiempo muy corto los problemas de solvencia del sistema de prestaciones.

El presidente del PP le reprochó no haber hecho ese recorte hace tres meses, durante la tramitación de los Presupuestos. Mariano Rajoy acusó al Gobierno de ser «parte del problema» y de «perder el tiempo, despilfarrar el dinero y llenar el futuro de deudas». De nuevo, pidió para las empresas rebajas de impuestos y de las cuotas de la Seguridad Social.

Calmar a los parados

El jefe del Ejecutivo impregnó todo su discurso de un mensaje de tranquilidad dirigido a los parados, a quienes prometió no abandonar. Tras repasar todas las medidas impulsadas dentro de su Plan de Estímulo de la Economía y el Empleo, recalcó que «no hay nada en la vida actual de nuestro país que me pueda producir mayor preocupación» que las dificultades que padecen millones de desocupados.

Zapatero avanzó que el Gobierno y los interlocutores sociales estudian medidas adicionales, cuyo primer objetivo es «mantener la cobertura de la prestación por desempleo sea cual sea el número de parados que alcancemos». Se trata de una reclamación constante de los sindicatos, que el Ejecutivo hizo suya este martes «por razones de justicia y de rentabilidad social y económica».

También hubo un recado para la banca: el Gobierno, señaló el presidente, estará «especialmente atento a la evolución del crédito», consciente de que la recuperación pasa «necesariamente» por que el dinero «fluya de las entidades financieras a las familias y empresas». Desde La Moncloa prometió hacer cuanto esté «en su mano» para que así sea.

Hasta que llegue la recuperación, el presidente reclamó «cooperación nacional» a sindicatos, empresarios, partidos políticos, al resto de administraciones públicas y «al conjunto de la sociedad». En cuanto al papel del Gobierno, prometió «mantener y fortalecer» la protección social.

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La Comisión Europea, el FMI y la Ocde han pronosticado un escenario mucho peor para la economía española que el dibujado por Zapatero, que no se apeó de su último cuadro: una caída del PIB del 1,6%, y el paro en el 15,9%.