La crisis hace infiel al consumidor en la compra de sus productos habituales
Las grandes marcas tradicionales buscan innovación e ideas para afrontar la situación y es que uno de cada diez ciudadanos adquiere ya marcas blancas
Más de la mitad de los compradores confiesa que cambia de marcas sólo para ahorrar.
El miedo a la crisis, la prevención ante la posibilidad de que vengan tiempos peores y la perentoria necesidad de gastar menos porque el dinero escasea ha hecho que los consumidores varíen sus hábitos de compra. Mientras que antes muchos mantenían una lealtad elevada con ciertas marcas tradicionales, ahora se inclinan por otras. Un informe refleja que nueve de cada diez ciudadanos adquieren productos con rótulos blancos (utilizados por los distribuidores), pero no todos están convencidos de que con el cambio ganan en calidad.
Por el contrario, la mayoría, el 54%, asume que comete su infidelidad «a disgusto» solo «para ahorrar». Además, las grandes superficies han aprovechado la ocasión para incrementar el volumen de sus propias marcas, que ya suponen un 28,8% de todas las ventas de alimentación envasada y droguería-perfumería, según un estudio de Nielsen, sociedad experta en el comportamiento del usuario.
Para comprender la situación, Infromation Resoureces Internacional (IRI) añade que existen tres tipos de consumidores: el marquista, el racional y el ahorrativo. El primero es siempre fiel a las marcas que utiliza, y supone el 39%. Los ahorrativos (14%) compran lo más barato, aunque la calidad sea peor. Y los racionales (49%) sopesan calidad y precio y adquieren productos óptimos en las dos categorías. Las primeras marcas pueden pensar que la tendencia ahorrativa acabará con la crisis, pero, los consumidores racionales y los ahorrativos podrían continuar con el mismo hábito cuando la situación económica mejore. El ejemplo de algunas firmas que han aguantado bien la coyuntura económica puede dar ideas para mantenerse en el futuro. El valor de marca es la baza fundamental para no perder compradores, pero la anticipación, la innovación, la variedad en la gama de productos, la publicidad y el trato con el cliente son complementos esenciales para muchas de ellas.