La zona euro tardará siete años en recuperar su ritmo de crecimiento
La crisis tendrá un coste de 12 puntos del PIB para los países de la moneda europea
Imagen de archivo de la fachada del Banco de España.
La Biblia, en el Libro del Génesis, narra la historia de José, que interpretó los sueños del Faraón en los que había visto cómo siete vacas gordas eran destrozadas por siete vacas flacas. En Egipto, «siete años de hambre sucederán a siete de abundancia», profetizó. Si no de hambre, las economías avanzadas de todo el mundo van a atravesar un periodo de siete años de crecimiento lento, lastrado por la crisis. Una vez transcurrido ese plazo, tampoco el ritmo de expansión se habrá recuperado totalmente.
Explica un análisis del Banco de España que, si bien la caída de la actividad parece haber tocado fondo, y en los últimos meses se han revisado al alza las previsiones de crecimiento en la mayoría de los países, «la economía global está atravesando la recesión más profunda y generalizada desde mediados del pasado siglo», y las consecuencias serán intensas y prolongadas. Sobre la base de los datos del Fondo Monetario Internacional, el servicio de estudios del instituto emisor prevé siete años de vacas flacas en los que el crecimiento de la actividad de la zona euro resultará doce puntos inferior a lo que hubiera sido sin el impacto del colapso financiero y sus dramáticas consecuencias sobre la economía real.
El caso español. Aunque el trabajo no detalla el impacto por países, España se verá afectada como poco en esa medida por un doble camino. Su modelo económico, intensivo en empleo, la hace más vulnerable a los ciclos. Y, para salir de la crisis, su estrategia se basa en el desarrollo del sector exterior, proyecto estrechamente ligado a la salud económica de los socios comunitarios.
El Banco de España explica que el coste total acumulado de la crisis se refleja en la diferencia entre el nivel de producto esperado para el 2014 y las previsiones corregidas a la baja por las instituciones internacionales. Sin recesión, los países del euro hubieran visto aumentar el PIB en más de un 15% a partir del 2008, y ahora se tendrán que conformar con una avance total algo inferior al 5% en ese periodo.