Mueren tres soldados de EE.UU. en el atentado contra una escuela pakistaní
En el ataque terrorista de los talibanes perdieron la vida otras seis personas
Una niña herida es trasladada en ambulancia tras el ataque.
Al menos ocho personas, tres de ellas soldados de EE.UU., fallecieron ayer y decenas quedaron heridas en un atentado contra una escuela para niñas que una delegación estadounidense acudió a inaugurar en el noroeste de Pakistán, según distintas fuentes oficiales.
El ataque ocurrió en torno a las 11.15 horas locales (06.15 GMT), cuando una bomba caminera de gran potencia estalló a la llegada del convoy que acudía a la inauguración de la escuela, renovada recientemente con ayuda de la agencia estadounidense de ayuda al desarrollo, Usaid.
La acción terrorista, cuya autoría asumieron los talibanes paquistaníes, tuvo lugar en la localidad de Koto, en el distrito de Bajo Dir de la Provincia de la Frontera Noroeste, donde el Ejército paquistaní lanzó la pasada primavera una operación antitalibán.
La delegación que acudía a la inauguración incluía soldados estadounidenses, miembros de Usaid, periodistas y otros civiles, según distintas fuentes.
Un portavoz militar explicó que los soldados se encuentran en Pakistán para entrenar a los miembros del cuerpo fronterizo, versión corroborada poco después por la embajada de EE.UU. en un comunicado. Entre los fallecidos se encuentra un miembro del cuerpo paramilitar fronterizo y el resto son escolares.
La deflagración destruyó varios vehículos y parte de la estructura del edificio, que se derrumbó y atrapó entre los escombros a decenas de niñas.
Cifras. En su versión definitiva, portavoces militares y de inteligencia paquistaníes dijeron que hubo ocho muertos y medio centenar de heridos, incluidos dos soldados norteamericanos y uno paquistaní. Pero fuentes policiales locales consultadas elevaron la cifra de muertos hasta 14 -”entre tres y cuatro «extranjeros», cuatro paramilitares y siete escolares-” y la de heridos a 128, la inmensa mayoría niñas de la escuela.
Durante la jornada reinó la confusión, pues aunque la comandancia paquistaní admitió desde el principio la presencia de extranjeros entre los fallecidos, durante horas evitó concretar tanto la nacionalidad como su estatus en el país.
De esta manera, los medios se lanzaron de una versión a otra: primero corresponsales, luego trabajadores humanitarios de nacionalidad indeterminada y finalmente miembros de Usaid, hasta que se admitió que se trataba de soldados.
El movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), que aglutina a diversas facciones talibanes paquistaníes, reivindicó el atentado y aseguró que los estadounidenses muertos pertenecían a la empresa de seguridad privada Blackwater, según los medios paquistaníes.
La posible presencia de fuerzas militares estadounidenses en Pakistán ha sido objeto de numerosas suspicacias y controversias durante los últimos meses. Una parte importante de la opinión pública paquistaní considera que la guerra contra la insurgencia talibán en la que se ha enfrascado el Ejército paquistaní es un asunto de EE.UU.
El ataque de ayer es el último de una ola terrorista en Pakistán que desde principios de octubre del 2009 se ha cobrado la vida de más de 800 personas.