El debate sobre la seguridad ferroviaria cobra amplitud en Bélgica
Cuando los equipos de rescate no habían finalizado aún sus labores en el lugar del siniestro, las reacciones comenzaron a sucederse en Bélgica tras el trágico accidente ferroviario del lunes, que se ha cobrado por ahora 18 víctimas.
Numerosos maquinistas de la SNCB, la empresa nacional de ferrocarriles, emprendieron ayer una huelga espontánea en demanda de medidas de seguridad. Se trata, este de la seguridad en el tráfico ferroviario, de un tema sensible, pues la opinión pública es consciente de las graves carencias que acumula la red. No han faltado voces que han encontrado similitudes en la actitud compungida y los mensajes lanzados ahora por la clase política con los de hace ahora 9 años, cuando otro accidente ferroviario se llevó por delante ocho vidas en Précot, donde otros dos trenes chocaron de frente por un problema de señales de precaución.
La empresa de los ferrocarriles belgas cometió un error de bulto, intentado atribuir a la Comisión Europea la responsabilidad por la lentitud del despliegue de las dispositivos de frenado de emergencia.