Seúl acusa a Pyongyang de hundir un navío y promete una respuesta firme
La investigación realizada por Corea del Sur concluye que un torpedo lanzado por un submarino de Corea del Norte causó 46 muertos en la corbeta «Cheonan»
Estado en el que quedó la corbeta "Cheonan" hundida por un torpedo.
Un torpedo lanzado por un submarino de Corea del Norte hundió hace dos meses una corbeta surcoreana y causó 46 muertos, según el informe oficial divulgado ayer por Seúl, que ha prometido una respuesta «firme» y consensuada con la comunidad internacional.
Al término de una investigación que ha durado varias semanas, un equipo de expertos de cinco países concluyó que hay pruebas «abrumadoras» contra el régimen comunista de Pyongyang, que ha negado su responsabilidad y califica el informe de «charada».
El hundimiento del buque Cheonan , en el que murieron 46 de sus 104 tripulantes, supone el incidente más grave entre ambos países desde 1987, cuando Corea del Norte hizo estallar una bomba en un avión surcoreano de pasajeros que acabó con 115 vidas.
El Gobierno surcoreano parece inclinarse por la vía diplomática en su respuesta al suceso, mientras Corea del Norte, con su habitual retórica, ha amenazado con la «guerra» en caso de ser castigado.
Seúl apuntó desde el principio a su vecino del Norte en el caso del Cheonan pero evitó acusarlo formalmente hasta ayer, cuando presentó el informe de veinte expertos surcoreanos, de EE.UU., el Reino Unido, Australia y Suecia.
Uno de los responsables del equipo internacional, el surcoreano Yoon Duk-yong, precisó que el buque se hundió a causa de un torpedo CHT-025 producido en Corea del Norte y con cerca de 250 kilos de carga explosiva. La principal prueba contra el régimen norcoreano es un fragmento de torpedo encontrado en el lugar del suceso, que tiene grabado un número escrito con caracteres utilizados en el país comunista.
Estados Unidos, el principal aliado de Seúl, consideró el hundimiento de la corbeta «un acto de agresión» de Pyongyang, y «un desafío a la paz y seguridad internacionales». Pekín, el único gran aliado de Pyongyang, calificó el suceso de «desafortunado incidente» y mostró su confianza en que se resuelva mediante el diálogo.