La policía registra la sede de la Iglesia belga por posibles casos de pederastia

Las autoridades judiciales buscan documentos que respalden las declaraciones de varias personas que apuntaban a casos de abusos a menores en Malinas-Bruselas

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efe | bruselas

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Las autoridades judiciales belgas están registrando la sede del arzobispado de Malinas-Bruselas dentro de la investigación de un caso de abuso sexual de menores por parte de miembros de la Iglesia Católica. Los investigadores buscan documentos que respalden las declaraciones recogidas por las autoridades, según explicó el portavoz de la fiscalía de Bruselas, Jean-Marc Meilleur.

El caso se abrió «recientemente» tras varias declaraciones que apuntaban a abusos sexuales a menores «que podrían haber sido cometidos por un cierto número de personas en el seno de la Iglesia», añadió. El objetivo del registro, que comenzó esta mañana y todavía continúa, es «reunir elementos de prueba», explicó Meilleur.

Los investigadores también han acudido al domicilio del anterior arzobispo, el cardenal Godfried Danneels, quien ocupó el puesto hasta enero pasado, según indicó un portavoz de éste último a la agencia Belga.

El registro de la sede del Arzobispado, la mayor circunscripción administrativa de la Iglesia Católica belga, se realiza de forma simultánea a una reunión de la Conferencia Episcopal nacional, a la que asiste el nuncio apostólico.

El dimitido obispo alemán. Por otra parte, el dimitido obispo de Augsburgo Walter Mixa tiró ayer la toalla y anunció su decisión de dejar las dependencias episcopales en que seguía residiendo, tras la difusión de un comprometedor dossier interno en que se le imputa alcoholismo y abusos sexuales de jóvenes sacerdotes.

Mixa informó ayer, en un comunicado conjunto emitido por el episcopado de Augsburgo, de que acataba la decisión del Vaticano y no persistirá en su intención de permanecer en las dependencias diocesales. El controvertido obispo presentó su dimisión al Vaticano el pasado marzo, a raíz de las acusaciones de varios ex alumnos de un orfanato que le acusaban de brutalidad y malos tratos sistemáticos en sus tiempos de párroco en la localidad de Schrobenhausen (Baviera).

Mixa, quien inicialmente había rechazado tales acusaciones, acabó cediendo ante las declaraciones juradas de varias de sus víctimas, a lo que siguieron otras informaciones imputándolo en un caso de pederastia. A principios de mayo, el Vaticano aceptó su dimisión, mientras crecía el escándalo en torno al prelado con nuevas sospechas de abusos sexuales.

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Pese a la decisión del Vaticano, Mixa defendía hasta ayer mismo su derecho a residir en las dependencias de su Episcopado y cuestionaba su propia petición de dimisión. El lunes, el diario «Süddeutsche Zeitung» se hizo eco de un dossier interno conteniendo acusaciones de alcoholismo, acoso y abuso sexual.