Alemania deportará a Kosovo a 8.500 gitanos en cuatro años
Cuando estalló la guerra en la antigua Yugoslavia, unas 23.000 personas encontraron refugio en Alemania, entre ellas, 8.500 gitanos que huyeron de Kosovo, la provincia serbia que se convirtió recientemente en un país independiente gracias al interesado apoyo de Estados Unidos y de varios países de la Unión Europea.
La independencia de Kosovo devolvió, sobre el papel, la normalidad a la ex provincia serbia e hizo posible que los gobiernos de Alemania y Kosovo lograran firmar un acuerdo que permite la repatriación de los gitanos. El acuerdo fue firmado en el mes de abril pasado por el ministro del Interior alemán, Thomas de Mazière, y su colega kosovar, Bajram Rexhepi. «Alemania no está planificando una expulsión masiva», admitió el ministro alemán, al referirse al alcance del acuerdo. A diferencia de los gitanos que están siendo expulsados de Francia, los kosovares no pertenecen a un país de la Unión Europea, una situación que les impide viajar sin visados por la UE, pero tampoco son ilegales, ni viven en campamentos en Alemania, donde recibieron el estatus de refugiados.
A pesar de la legalidad del acuerdo oficial entre Berlín y Pristina, la repatriación de los gitanos kosovares ha sido criticada por las autoridades de los gobiernos regionales de Berlín y Renania del Norte Westfalia.