La reacción policial al crimen en Río de Janeiro deja 21 muertos
Las fuerzas de seguridad actúan contra los narcotraficantes
Un policía del Bope patrulla una calle en el barrio Peña de Río de Janeiro.
Al menos 21 supuestos narcotraficantes murieron ayer en las operaciones desplegadas por la policía de Río de Janeiro contra los grupos criminales que siembran el pánico en la ciudad más emblemática de Brasil con ataques que dejaron 16 vehículos incendiados desde la noche del martes.
Las operaciones en una decena de favelas en las que actúan grupos de narcotraficantes dejaron doce supuestos pistoleros muertos y trece presos, y permitieron el decomiso de diez armas cortas, un fusil, una ametralladora, una escopeta, una granada y dos bombas incendiarias, según el último balance de la policía.
Según el mismo balance, un policía sufrió una herida de bala en una de las operaciones pero está fuera de peligro. Las víctimas de ayer se suman a las dos del martes, cuando la policía ya había lanzado operaciones en 17 favelas.
Las acciones más violentas ayer se registraron en las favelas de Guaxá y Jardim Floresta, ambas vecinas en el municipio de Belford Roxo y en donde murieron ocho narcotraficantes que se enfrentaron a tiros con la policía.
Favelas. Además de haber doblado su presencia en las calles y ordenado el acuartelamiento de todos sus efectivos, la policía lanzó operaciones en varias favelas, entre las cuales Vila Cruzeiro, una peligrosa barriada controlada por organizaciones criminales y que fue ocupada por el temido Batallón de Operaciones Especiales (Bope).
La llamada Tropa de Élite de la policía, cuyas acciones contra el narcotráfico han inspirado dos exitosas películas, ocupó la barriada en la que supuestamente se esconden varios de los jefes del Comando Vermelho (Comando Rojo), la mayor organización criminal de Río de Janeiro y a la que se le atribuyen los ataques de los últimos días.
La movilización policial tiene por objetivo poner fin a los ataques de grupos criminales contra blancos civiles, principalmente automóviles particulares y autobuses, que han generado pánico en Río de Janeiro desde el pasado sábado.