Italia vota en contra de Berlusconi y le obliga a sentarse en el banquillo
La oposición triunfa en el referéndum sobre el escudo judicial del primer ministro
Berlusconi conversa con su homólogo israelí, Benjamin Netanyahu.
El referéndum de iniciativa popular celebrado en Italia, que superó con creces el quórum exigido de la mitad del censo y alcanzó un 57% de participación, se puede considerar ya como el primer cerrojazo a la era Berlusconi. Una vasta mayoría de ciudadanos le llevó la contraria en todo: primero, desoyendo sus indicaciones y acudiendo a votar para obtener el quórum necesario, algo que no sucedía desde 1995, y después, diciendo 'no' en un 95%, lo que supone un 54% del censo, al retorno a la energía nuclear, vetada en referéndum en 1987, a la privatización de la gestión del agua y, sobre todo, a la ley del legítimo impedimento que permite al primer ministro esquivar los juicios que tiene pendientes.
En resumen, el referéndum supone una bofetada directa al Cavaliere que confirma la señal de un giro político histórico en Italia lanzada hace dos semanas por las elecciones municipales de parte del país, con el descalabro del centroderecha en Milán, su feudo histórico. La vasta movilización social y los resultados reflejan una fractura profunda entre electorado y el Gobierno, a tres años de las últimas elecciones. La oposición exigió hoy la dimisión del Ejecutivo, que agoniza desde hace un año con una mayoría raspada, y la convocatoria de comicios anticipados.
Berlusconi no dimitirá ni loco y la clave ahora es su socio, la Liga Norte, que sufre mucho el desgaste y puede hacer caer el Gobierno. Si no, la coalición deberá aguantar contra viento y marea dos años más. El aspecto político más trascendental reside en el rechazo al escudo judicial del magnate.
Por primera vez en los 17 años de la llegada al poder de Silvio Berlusconi, una gran mayoría de ciudadanos de todas las ideologías, pues las cifras rebasan los límites de los partidos e incluyen a sus propios votantes, le ha despojado de legitimidad en uno de sus principales caballos de batalla: el uso de leyes en provecho propio para eludir la Justicia. El llamado legítimo impedimento es la norma que autoriza al líder del centroderecha a alegar sus compromisos oficiales para no acudir a sus procesos, una técnica que le permite dilatar los juicios, a veces con una sola audiencia al mes, para que se acerquen a la prescripción. Pero un 54% de los italianos, unos treinta millones de personas, según los datos provisionales, la han rechazado.
Es como decirle a Berlusconi que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, que debe dejarse procesar como cualquiera y que sus cantilenas ya no cuelan. Los italianos no creen en conspiraciones o dictaduras de magistrados comunistas ni en una persecución judicial contra el magnate y, como se ha visto, no toleran más sus leyes ad personam , un total de 19, para burlar sus procesos.