Los milicianos libios mantienen la presión sobre las fuerzas de Gadafi
El coronel manda un nuevo mensaje a la resistencia para que «luchen calle por calle».
Un soldado rebelde en un vehículo equipado con una metralleta, en una base de Trípoli.
Los milicianos libios en Trípoli tratan de mantener la presión sobre las fuerzas gadafistas, sólo organizadas aparentemente al sur de la capital, y han logrado unir sus esfuerzos con los combatientes del frente occidental de Misrata. Un convoy con revolucionarios de la ciudad de Misrata, que durante seis meses fue el mayor enclave rebelde que resistió al cerco de los brigadistas del régimen, entró por el centro de la ciudad, y según explicaron varios milicianos, ahora se dirigirán al sur del aeropuerto, en dirección a Garián.
Los combates de las últimas horas tuvieron lugar en torno al aeródromo de la capital libia donde la guarnición, no se sabe si comandada por Hamis, el hijo al que Gadafi encomendó sofocar la rebelión armada, sigue al frente de las tropas gadafistas. Uno de los milicianos, natural de Garián, 100 kilómetros al sur de Trípoli, admitió que en esa zona encontraron una resistencia encarnizada, y que los gadafistas lograron detener su avance con un carro T-62, de fabricación soviética, enclavado en un cruce de caminos.
Por el momento, pese a la incertidumbre y la tensión en los esporádicos enfrentamientos y tiroteos en distintos puntos de la ciudad, los rebeldes mantienen el optimismo, e incluso una risueña hospitalidad, pese a lo precario de su situación. La dificultad de los suministros y abastecimientos crece paralela al hostigamiento de las partidas de gadafistas emboscados en la ciudad.
El coronel tiene fieles. La pasada noche mantuvieron en vilo a los milicianos que montaban guardia en sendos centros de enseñanza de la capital donde los rebeldes custodiaban a algunos de sus huéspedes de la prensa internacional. Algunos ‘shabab’ (jóvenes combatientes) aseguraron hoy que en el asalto, el martes, a la prisión de Abu Salim, al sureste de la ciudad, murieron un centenar de reclusos alcanzados por los misiles Grad disparados por los leales al coronel Gadafi.
La especulación en torno a su paradero no cesa y algunos rebeldes piensan que se podría haber escondido en los túneles del ‘Gran río construido por el hombre’, como se denomina al megaproyecto de explotación acuífera del desierto de Libia. «Se puede circular en coche (por su interior), explicó un rebelde tras regresar de un tiroteo con su compañero herido leve en la mano izquierda. La existencia del inmenso río subterráneo, proyecto digno de la megalomanía de Gadafi, añade aún más incertidumbre a la situación.
Igualmente, se desconoce la suerte de Seif al Islam, el pretendido heredero, mientras su padre se ve obligado a lanzar sus mensajes a la resistencia a través del canal internacional de televisión siria: «No teman a los infieles. Liberen Trípoli. Que salga toda la gente y avancen hacia Trípoli. Luchen calle por calle y combatan».
En algunos casos los vecinos están colaborando con los rebeldes, como en la liberación de los cuatro periodistas italianos secuestrados el miércoles por gadafistas y que fueron rescatados por los habitantes del inmueble donde habían sido recluidos, según explicaron ellos mismos ayer a sus colegas en Trípoli.