Rusia entrega a Estados Unidos su plan para el desarme químico de Siria
Hoy se reúnen en Ginebra para hablar los ministros de Exteriores de ambos países.
Una familia de refugiados sirios cruza la frontera para entrar en Reyhanli, Turquía.
Una fuente diplomática rusa informó ayer a la agencia Interfax que «la parte rusa ha entregado a Estados Unidos el plan para llevar a cabo la iniciativa sobre el control internacional de las armas químicas sirias».
Este documento será tratado hoy en Ginebra por los ministros ruso y norteamericano de Exteriores, Serguéi Lavrov y John Kerry. EE UU adelantó que la reunión en Ginebra durará dos días y tendrá el apoyo de sendos equipos de expertos que estudiarán cómo implementar el plan ruso para controlar el arsenal químico de Siria.
La propuesta fue lanzada el lunes por Kerry sin mucho convencimiento mientras estaba de visita en Londres, pero, inmediatamente, Lavrov la dio forma aprovechando que en Moscú se encontraba su homólogo sirio, Walid Muallem. Damasco ha aceptado la idea del canciller ruso y, según éste, Rusia y Siria trabajan ya para materializarla.
Se espera que hoy el secretario de Estado norteamericano hable con su homólogo ruso de la adopción en el Consejo de Seguridad de la ONU de una resolución para poner en marcha el plan.
Kerry quiere que tal resolución sancionando el plan de desarme químico de Siria sea «vinculante y su incumplimiento tenga consecuencias», en alusión a una intervención armada. Pero Rusia sigue rechazando cualquier resolución que haga mención al uso de la fuerza.
El objetivo, por tanto, es hablar sobre cómo se implementarían las propuestas, en particular ante la dificultad de hacerlo en medio de una guerra civil, y «cómo garantizar la seguridad» de los implicados en la misión. El lunes, Rusia presentó la entrega de las armas químicas de Siria a la supervisión internacional como la fórmula ideal para detener un ataque aliado contra Siria. Ahora, según el presidente Vladímir Putin, tal amenaza no ha desaparecido y, por tanto, según dio a entender el martes, sería necesario que Occidente renunciase definitivamente a una intervención armada antes de que Siria se deshaga de su arsenal químico.
Tal planteamiento podría dar al traste con todos los esfuerzos hacia una solución pacífica, ya que seguramente no lo aceptará ni EE UU ni sus aliados, y volvería a poner las cosas en el punto de partida.
El presidente de EE UU pidió ayer al Congreso norteamericano que postergara un voto sobre un posible ataque militar contra Siria mientras se agota una solución diplomática basada en el plan ruso.
Además, el Consejo de Seguridad de la ONU canceló la víspera la reunión extraordinaria de urgencia que tenía previsto celebrar a puerta cerrada para abordar los últimos acontecimientos en relación con Siria.