Barroso afronta en Lampedusa el descrédito de la UE sobre inmigración
Las 300 víctimas del naufragio recibirán un funeral de Estado, según anunció Letta.
Barroso (quinto por la izquierda) y Letta (a la derecha), ante los ataúdes de las víctimas.
En la isla de Lampedusa, más cerca de África que de Sicilia, se sienten olvidados por Europa y la visita del presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, les sirvió para desahogarse. Tras el trágico naufragio de inmigrantes del viernes, con más de 300 muertos, ayer fue el día de la foto importante. Barroso llegó con el primer ministro italiano, Enrico Letta; el titular de Interior, Angelino Alfano, y la comisaria de Asuntos Internos de la UE, Cecilia Malmstrom. El recibimiento de un grupo de vecinos en el aeropuerto fue el siguiente: «¡Avergonzaos! ¡Asesinos! ¿Por qué no vais al centro de acogida a ver cómo vive esta gente?».
El programa preveía contemplar los muertos, más de 200 ataúdes en un hangar, pero no interesarse por los vivos, más de 1.000 personas hacinadas en un precario centro de acogida con capacidad para 300. En concreto, los 155 supervivientes del viernes siguen durmiendo a la intemperie. Nadie les ha dado ni unas tiendas de campaña. Al final, ante la insistencia de la propia alcaldesa de la isla, Barroso y compañía fueron al centro de acogida. Fueron diez minutos, pero basta para darse cuenta de que aquello es intolerable. La responsable de Sanidad de Sicilia, región a la que pertenece la isla, salió de allí el lunes diciendo que, con esas condiciones higiénicas, no le daría el permiso de apertura.
En la UE parece moverse cierta voluntad de hacer por fin algo en serio con el flujo de inmigración descontrolada que llega al sur de Italia desde hace al menos seis años. La catástrofe de Lampedusa, cuyo balance asciende a 302 muertos tras el hallazgo de nuevos cuerpos, debería marcar un hito. Hay un acuerdo unánime en que lo ocurrido puede repetirse mañana, pues siguen llegando cientos de personas cada día en embarcaciones cochambrosas, pero la UE no puede permitirlo. Se habla de «tragedia europea» y Malmstrom dijo que era algo «indigno de Europa». Barroso tuiteó una foto en la que aparece cariacontecido en el encuentro con los supervivientes.
Letta también admitió que Italia tiene su parte de culpa y pidió perdón, de forma poco habitual, «por las carencias de nuestro país».
Anunció que los fallecidos tendrán funerales de Estado, reconocimiento retórico que no oculta cómo, en realidad, para Italia esos muertos son delincuentes por haber viajado hasta allí. De hecho, a los 155 supervivientes se les ha abierto automáticamente un proceso para ponerles una multa de 5.000 euros.