La revancha de Ségolène
Estas cosas sólo pasan en Francia. A veces las claves de la política francesa hay que buscarlas en la intimidad de la alcoba. Ségolène Royal vuelve por la puerta grande al Gobierno para sentarse a la mesa del Consejo de Ministros con el presidente que la traicionó política y sentimentalmente.
François Hollande recurre a la madre de sus cuatro hijos y que quiso ser inquilina del Elíseo antes que él después de repudiar a la periodista Valérie Trierweiler, la celosa mujer con quien la había engañado. A todo esto, la actriz Julie Gayet, actual amor del presidente, se lleva bien con la rehabilitada, cuya candidatura presidencial apoyó en 2007, y es íntima de la novia de Thomas, el primogénito de la casa Royal de Hollande.
A los 60 años, Royal consuma su revancha como ‘número dos’ del Gobierno de Manuel Valls, el político que ha hecho carrera en la corte ‘hollandesa’ favorecido por la amistad con Valérie Trierweiler de su segunda esposa, la violinista Anne Gravoin. Lo hace como ministra de Ecología, la misma cartera con la que debutó hace exactamente 22 años, el 2 de abril de 1992, en el Gabinete de Pierre Bérégovoy. Entonces Hollande se quedó a las puertas del Gobierno porque François Mitterrand, a la sazón presidente, se opuso a que los dos miembros de una misma pareja formaran parte del mismo equipo gubernamental.
La foto
La novata estaba embarazada de su cuarto hijo con Hollande. Nació el 1 de julio de 1992 y fue una niña a la que llamó Flora, un nombre a tono con la misión ecológica de la feliz madre. La primera ministra que dio a luz en Francia durante el ejercicio del cargo posó orgullosa con la criatura en portada de la revista Paris-Match . El reportaje ilustrado en el interior iba firmado por Trierweiler, amiga de la pareja y luego mucho más del padre. La periodista ya compartía en secreto la vida con Hollande cuando Royal aspiró al Elíseo, respaldada por Gayet entre otras. Laurent Fabius, rival entonces de la candidata en las primarias, se preguntó: «¿Quién va a cuidar de los niños?» El autor de aquel comentario es ahora ministro de Exteriores y ‘número uno’ del Gobierno en el que Ségolène es la ‘número dos’.