El brazo el Estado Islámico en Egipto reivindica el derribo del avión ruso
Wilayat Sinai justifica el ataque como respuesta a los bombardeos de Rusia en Siria.
Rusia canceló el viernes los vuelos a Egipto.
Tres comunicados el 1, 3 y 6 de noviembre y una misma palabra: Siria. Casi dos meses después de que los aviones y barcos rusos comenzaran a golpear posiciones del califato y de otros grupos armados de la oposición armada a Bashar el-Asad en suelo sirio, 224 personas perdieron la vida tras la explosión en pleno vuelo del Airbus 321 de la compañía rusa Metrojet que cubría la ruta entre Sharm el-Sheij y San Petersburgo.
Aunque el grupo yihadista Estado Islámico (EI) no ha mentido hasta ahora cuando ha reivindicado alguna acción, los gobiernos de Moscú y El Cairo pidieron prudencia, pero conforme avanza la investigación se van despejando las dudas y Wilayat Sinai, el brazo del EI en Egipto, aparece convertido en una «amenaza global», calificativo que empleó el presidente estadounidense, Barack Obama, para referirse a Al-Qaida en la Península Arábiga (AQPA) cuando intentó golpear en aerolíneas internacionales en 2009 y 2010.
«La reivindicación parecía razonable desde el primer momento. La nota de prensa que el Isis (acrónimo en inglés del Estado Islámico) publicó a las pocas horas de caer el avión ruso estaba alojada en la página oficial del grupo ‘Isdarat’. No se trataba, por tanto, de una reivindicación de simpatizantes o de cuentas sin credibilidad», señala Javier Lesaca, experto en terrorismo islamista de la Universidad George Washington de Estados Unidos. Lesaca alerta del riesgo que acarrea que «un grupo terrorista resulte más creíble ante la opinión pública que los gobiernos de diversas naciones» lo que puede tener «consecuencias muy graves para la gobernabilidad de esta región».
Una pesadilla
Wilayat Sinai justifica el ataque como respuesta a los bombardeos de Rusia en Siria. Ahora el mundo descubre la provincia egipcia del califato, pero desde su constitución el 10 de noviembre de 2014 ha sido una pesadilla para Egipto. En un año han cumplido las órdenes del califa, que les pidió «minar sus caminos, atacar sus cuarteles y viviendas, cortar sus cuellos, impedir que se sientan seguros y convertir sus vidas en un infierno», en referencia a los militares desplegados por El Cairo. Para el EI, las acciones del grupo en el Sinaí son un golpe directo a «los protectores de los judíos» dirigidos por «el nuevo faraón», el presidente Abdelfatah el-Sisi, que desde su llegada al poder ha declarado el norte de la península zona de exclusión militar, impuesto el toque de queda e impedido el acceso a los medios de comunicación.