El chavismo allana el terreno para acudir sin obstáculos a las nuevas elecciones
Héctor Pereira | Caracas
Una suerte de apisonadora institucional ha ido acomodando el terreno en Venezuela a favor del chavismo gobernante de cara a las elecciones de gobernadores que se celebrarán el 10 de diciembre y en las que la oposición espera recuperar los espacios arrebatados hace cinco años. Más de 18 millones de venezolanos están nuevamente llamados a las urnas después de una controvertida elección, celebrada el 30 de julio, en la que se escogió a los miembros de una plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente (ANC), comicios en los que no participó el antichavismo por considerar fraudulento el proceso. Ahora que ha sonado el silbato para una nueva contienda electoral, los dirigentes que se oponen al Gobierno de Nicolás Maduro, al que tachan de dictadura, ven altas posibilidades de hacerse con la mayoría de las 23 plazas en disputa o de al menos aumentar sus feudos, actualmente reducidos a tres.
Por ello, y pese a voces que exigían no participar en estos comicios, organizados por el mismo Consejo Nacional Electoral (CNE) al que califican de «fraudulento», la mayoría de los partidos que integran la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decidieron embarcarse en esta carrera, en la que se vislumbran desde ya vientos adversos.
En los últimos meses, diez opositores, algunos potenciales candidatos a gobernadores, han sido enjuiciados, encarcelados o inhabilitados políticamente, mientras que otros se han exiliado o pasado a la clandestinidad para escapar del sistema de justicia, al que acusan de parcial e ilegítimo. El Tribunal Supremo de Justicia y la Contraloría General de la República son, respectivamente, para la mirada del antichavismo, un bufete y un verdugo al servicio de la llamada revolución bolivariana, que ahora cuenta con una todopoderosa Asamblea Constituyente.