EE UU captura el quinto petrolero y va a la caza de la 'flota fantasma' venezolana

Debido al bloqueo de Washington, unos 15 buques clandestinos huyen del Caribe de forma coordinada para desbordar a la Guardia Costera

Balancines petroleros en el Lago de Maracaibo (Venezuela). Venezuela concretó la nacionalización de su industria petrolera en 1976 mediante un proceso legal durante el primer Gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez (1974-1979), pero ahora el mandatario de EE.UU., Donald Trump, cuestiona el proceso al denunciar un supuesto despojo de derechos a empresas de su país, lo que expertos consultados por EFE rebaten.EFE/ Henry Chirinos

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J. Gómez Peña
Madrid

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La leyenda literaria del Holandés Errante ha dado para escribir muchas páginas: cuenta la historia de un barco fantasma que no puede volver a puerto, condenado a vagar para siempre por los mares del mundo. El presidente Donald Trump no es conocido por su afición a los libros, pero inició desde diciembre una campaña para capturar los petroleros de la 'flota fantasma' que transporta el petróleo de Venezuela saltándose el bloqueo de Estados Unidos al régimen chavista. 

La Guardia Costera norteamericana interceptó este viernes en aguas del Caribe al 'Olina', un carguero que había cambiado la bandera de Timor Oriental por la de Rusia. Es la quinta captura. Se suma a los abordajes del Skipper (10 de diciembre) y el Centuries (día 20 de ese mes), además del Bella-1 y el Sophia (7 de enero). Todos pertenecen a la flota opaca de transporte clandestino de crudo. Y todos bajo bandera rusa, lo que tensa las relaciones entre Washington y Moscú, aunque el Kremlin no ha elevado todavía la voz en exceso. La Armada estadounidense persigue a unos 15 petroleros en el Caribe. El bloqueo impuesto por Washington les obligó a huir. Lo hacen de forma coordinada en un intento de desbordar las capacidades de la Guardia Costera, según David Tannenbaum, antiguo responsable de cumplimiento de sanciones del Tesoro de EE UU. "Estos buques huyen a la vez para ver si las fuerzas estadounidenses tienen el poder legal o la capacidad para detenerlos a todos", señaló. "Es esencialmente una carrera de zombis, sólo tienes que ser más rápido que el barco de atrás", agregó.

Evitan emitir señales para no ser localizados y se han dividido en dos grupos, según el diario The New York Times. El Olina estaba integrado en el primero y fue abordado junto a la isla de Trinidad. Cerca navegaban el Volans, el Nayara, el Lira y el Min Hang. Según las imágenes obtenidas a través de satélites por las fuerzas armadas norteamericanas, el otro convoy ha sido avistado rumbo al este, en el Atlántico. Está compuesto por cuatro navíos: Veronica, Malak, Diene hi y un cuarto buque sin identificar. Todos han cambiado de nombre y de bandera. Ahora sus registros están en puertos rusos. Los persigue un destructor de EE UU armado con misiles. Pueden correr la misma suerte que el Olina, que ya había sido sancionado en enero de 2025 cuando su nombre era Minerva. 

Según confirmó este viernes la secretaria de Seguridad Interior norteamericana, Kristi Noem, la Guardia Costera se hizo con el control del petrolero y de su cargamento de "crudo embargado" por Washington a Venezuela. Como en las acciones anteriores, la incautación fue obra de la Fuerza de Intervención Conjunta que forma parte de la denominada operación 'Lanza del Sur' dirigida desde el portaaviones 'Gerald R. Ford'.

"No hay refugio seguro para los criminales", advirtió Noem. "La 'flota fantasma' no eludirá la justicia. No se ocultará bajo falsas reivindicaciones de nacionalidad. La Guardia Costera confiscará los petroleros sancionados, hará cumplir las leyes estadounidenses e internacionales y eliminará estas fuentes de financiación para actividades ilícitas, incluido el narcoterrorismo", advirtió. El abordaje acabó "sin incidentes".

Barcos en mal estado 

Washington impuso sanciones al Olina en enero del año pasado, cuando navegaba con el nombre Minerva y ya formaba parte de la llamada 'flota en la sombra' o 'flota fantasma' compuesta por barcos fuera de las normas internacionales. Está integrada, según estiman algunos expertos, por cerca de mil buques. En su gran mayoría son mercantes que están al límite o han rebasado su vida útil. Y, en general, se encuentran en mal estado. Cuando en diciembre comenzó la campaña de bloqueo de EE UU sobre las costas de Venezuela, la Guardia Costera publicó anuncio para ofrecer un curioso puesto de trabajo: buscaba personal para inspeccionar y reparar petroleros. Según el periódico The Washington Post, a los aspirantes se le pedía que fueran "capaces de realizar abordajes en alta mar y de permanecer muchas horas en el buque". Con esa medida, Washington quiere restaurar los cargueros para que su atraque reciba el visto bueno de los puertos estadounidenses. Si no son seguros, serán rechazados por el peligro de que se produzca una fuga de crudo.

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La Casa Blanca acusa a la 'flota fantasma' de operar con documentación falsa, de no revelar su ubicación y de llevar petróleo "incautado" venezolano a mercados como el chino o el ruso, las otras dos potencias que le disputan a Estados Unidos el dominio geopolítico. Tras capturar a Maduro, Donald Trump va a controlar la industria petrolera del país caribeño, incluidas la producción y la venta. Rusia, aunque con tibieza, ha protestado por ello. El Kremlin calificó de "piratería" la captura en aguas internacionales de estos buques y siempre niega que estén bajo su bandera. Moscú considera que EE UU pretende controlar el mercado mundial de la energía. Pero su respuesta no ha ido más allá. Cuando el pasado 7 de enero, la Guardia Costera interceptó el buque Bella-1 cerca de Islandia, estaba en las inmediaciones un submarino ruso enviado como escolta. No intervino.