Los funerales iraníes se convierten en fiestas contra el régimen teocrático
Las familias de los manifestantes fallecidos bailan como forma de rebelión
Un padre lora ante sus hijas muertas.
La rabia, el miedo y la muerte han invadido las calles de Irán durante las últimas semanas. Las marchas contra el régimen de los ayatolás que comenzaron a finales de diciembre han teñido el asfalto de rojo y hay estimaciones que sugieren que más de 30.000 personas perdieron la vida en los enfrentamientos. No cabían los cuerpos en las morgues, y los funerales suceden ahora de manera simultánea y masiva. La fiereza de la represión, la oscuridad que opacó las comunicaciones con el exterior y la sobriedad que Teherán trata de imponer a la sociedad ha provocado que los ciudadanos trasladen las protestas a los cementerios. Donde unos lloran, otros han optado por bailar. Con sus celebraciones plantan cara al Gobierno islamista, rechazan el luto y viven el duelo con la subversión a todo volumen. Las familias de las víctimas denuncian que están siendo obligadas a pagar cuantiosas sumas para poder recuperar los restos de sus seres queridos. Otros sostienen que tuvieron que firmar declaraciones en las que aseguraban que el difunto era del bando contrario y pertenecía al Basij, la milicia del régimen. Así reducirían el número de fallecidos a manos de las fuerzas de seguridad y engordarían el de asesinados por los manifestantes.
Boda de despedida
Sociólogos iraníes aseguran al diario briánico The Guardian que el ambiente en el que se celebran los funerales es de desafío y rebelión. La música pop suena a todo trapo y los presentes bailan y celebran la vida de los que la perdieron luchando por una más libre y justa. Los persas rechazan los ritos tradicionales de la religión chií. No quieren que el entierro contenga «características de la subcultura que comparten con sus asesinos». Las mujeres no llevan el tradicional velo islámico y los asistentes a los funerales son un marea infinita que salta y grita alrededor del fallecido. Los familiares bailan, cantan y festejan entre lágrimas. Algunos, incluso, han cambiado los rituales típicos de un velatorio por las misas y ceremonias de una boda. En los entierros que suceden, Irán retrocede en el tiempo y paradójicamente se vuelve más moderno y abierto. Sin los muertos, los funerales podrían ser una cápsula del tiempo. Un salto a cuando el país persa presumía de ser el más moderno de Oriente Medio, antes de que en 1979 los ayatolás impusieran severas restricciones. La euforia es ahora la única forma permitida de expresar rabia. Honrar a sus fallecidos y la breve vida que defendieron es ahora la única forma de mantener la dignidad y la entereza.
Negociaciones
Irán y Estados Unidos mantendrán negociaciones nucleares indirectas el viernes en Omán tras descartar una cumbre regional en Estambul y bajo las amenazas de una intervención militar de Washington, informaron este miércoles medios iraníes y regionales. «Las conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos se celebrarán el viernes en Mascate», informó la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní. El medio indicó que en el encuentro participarán el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, pero negociarán a través de un intermediario.