Israel ataca la gran planta de gas de Irán y desata la «guerra económica mundial"

Teherán considera que se ha cruzado una «línea roja» y amenaza a los países del Golfo

Soldados israelíes en un punto sin concretar del sur de Líbano.efe/idf

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Agencias
Madrid

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El Ejército de Israel, con el visto bueno de Estados Unidos, protagonizó este miércoles un salto cualitativo en la guerra desatada el 28 de febrero contra Irán. Atacó las instalaciones del yacimiento de gas de South Pars, situado en el Golfo Pérsico y el más grande del mundo. Es una infraestructura, además, compartida por Irán y Catar, aliado de Washington. Tras sofocar el incendio, la autoridades de Teherán clamaron venganza: advirtieron de que se había traspasado una línea roja y anunciaron ofensivas sobre infraestructuras energéticas de otros socios de EE UU en la región, como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, además de Catar. La energía, que es el gran tesoro de esta zona, ya no es intocable. El mundo se pone a temblar. Esta escalada provocó que se dispararan un 6% los precios del gas y del petróleo. El barril de Brent sobrepasó los 110 dólares, un nivel que no se veía desde junio de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania cumplía cuatro meses. Antes de la guerra en Irán, estaba en 72 dólares. El gas natural europeo, TTF, también subió hasta los 55 euros. Las bolsas mundiales siguieron la estela de pérdidas de Wall Street y cayeron los valores del oro y el bitcoin. La economía del planeta se hunde en el Golfo Pérsico. En la planta de Pars atacada se han llegado a producir al día 730 millones de metros cúbicos de gas natural licuado, según un informe de la web de estadísticas Trading Economics. Tiene una superficie de 9.700 kilómetros cuadrados, de los cuales 3.700 kilómetros cuadrados (South Pars) se encuentran en aguas territoriales iraníes y otros 6.000 (North Dome) están bajo jurisdicción de Catar. Descubierto en 1971 y en producción desde finales de los años 80, este yacimiento contiene alrededor de 51 billones de metros cúbicos de gas natural. Según medios iraníes, varios proyectiles impactaron sobre las instalaciones situadas en la región costera de Asaluyé, en la provincia de Bushehr. Se desataron varios incendios, luego extinguidos. El régimen iraní aseguró pronto que «la situación estaba «bajo control» y prometió represalias ante lo que ya considera una «guerra económica total». Para las deterioradas arcas de Irán, la producción de gas es crucial, tanto por las exportaciones como, sobre todo, para abastecer su consumo interno. Solo en 2024 la producción iraní alcanzó los 276.000 millones de metros cúbicos, de los cuales el 94 % se consumió dentro del país, según datos del Foro de Países Exportadores de Gas. El ataque en Pars se suma al de la isla de Jarg, por donde Teherán enviaba al mercado el 90% de su crudo a través del estrecho de Ormuz, ahora prácticamente cerrado. La coalición EEUU-Israel trata así de debilitar la producción energética del régimen de los ayatolás y de provocar su asfixia económica.

Teherán considera que ahora se ha violado una línea roja. Esta última acción ha puesto en alerta a los países del Golfo. La Guardia Revolucionaria calificó el ataque de EE UU e Israel como «un crimen de guerra» y prometió que «no quedará impune». Así, amenazó con ofensivas contra «infraestructuras enemigas que hasta ahora se consideraban seguras", según la agencia de noticias Fars.

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Sigue la invasión terrestre en El Líbano

El Ejército de Israel aseguró este miércoles que ha desmantelado más de 80 presuntas infraestructuras de Hizbulá en el sur de Líbano, país en el que mantiene cuerpos de infantería, tras otra noche de ataques contra el sur y la capital de Beirut. "Durante la última semana, las tropas desmantelaron más de 80 emplazamientos de infraestructura» de Hizbulá, detalla un comunicado castrense, que habla también de la muerte de dos milicianos «que emergieron de un emplazamiento en la zona». Además, esta madrugada, Israel completó una nueva «oleada de ataques", según otro comunicado que enumera bombardeos contra lanzadores, depósitos de armas y centros de mando antes de que fueran usados por la milicia chií. "En conjunto, estos esfuerzos redujeron el alcance del fuego hacia Israel", sostiene el Ejército. Pese a ello, dos personas murieron hoy a consecuencia del impacto de un misil (de fragmentación) en la parte superior de una vivienda en Ramat Gan, en el distrito de Tel Aviv, lo que aumentó a 14 las personas fallecidas en Israel desde que este país bombardeara Irán el pasado 28 de febrero. En el distrito Central, los bomberos documentaron otros 11 incidentes a través de la línea de emergencia 102, entre ellos un fuego en un hangar en el patio de una casa en Mishmar Hashiva. Tanto Hizbulá como Irán lanzaron ayer al menos cuatro andanadas de proyectiles, con la última poco antes de las ocho de la mañana hora local, lo que obligó a cientos de miles de personas a acudir una vez más a los refugios públicos a modo de protección.