Un menor mata a siete personas y deja heridas a 33 en Tailandia
El autor, de 15 años y alumno de la escuela, también ha asesinado a sus abuelos antes de quitarse la vida
Dos estudiantes se abrazan tras el tiroteo.
Un tiroteo en un colegio de Bangkok ha dejado al menos siete muertos y 33 heridos, dos de ellos en estado crítico. Entre los fallecidos se cuenta el responsable, un adolescente que ha acabado con su propia vida antes de que las fuerzas de seguridad pudieran detenerlo. Los hechos se han producido en la mañana del viernes en la escuela Debsirin Nonthaburi, situada a las afueras de la capital tailandesa, en el distrito noroccidental de Bang Kruai. Un alumno de 14 años, cuya identidad no ha trascendido, accedió al centro educativo y durante una hora recorrió su interior abriendo fuego. En ese tiempo realizó unos 26 disparos, según ha detallado la Policía. No se conoce todavía la motivación del ataque. El sujeto habría tratado de disparar principalmente contra profesores, aunque entre las víctimas también hay estudiantes. Uno de los primeros efectivos de emergencia desplazados al lugar, un varón llamado Kiatikhun Verapongpradith, ha afirmado en declaraciones a la agencia Reuters que encontró los cadáveres de varios profesores en el interior de las aulas, y que trató al responsable de la masacre justo después de que se disparase para quitarse la vida. «Subimos corriendo y encontramos al autor del tiroteo desplomado tras haberse disparado en el lado derecho de la cabeza. Cuando llegamos hasta él comprobamos que aún tenía pulso, así que comenzamos a practicarle maniobras de reanimación», ha detallado, aunque acabaría expirando en el trayecto hacia el hospital. Las pesquisas iniciales de las fuerzas de seguridad han hallado asimismo los cadáveres de los abuelos del menor en su residencia, a quienes habría asesinado antes de dirigirse hacia el colegio. El único detalle ofrecido por el viceministro de Interior, Polapee Suwanchawee, tras el registro del domicilio es que era un joven aficionado a los videojuegos.
El arma del crimen es una pistola de 9 milímetros propiedad de su abuelo, maestro de profesión. Todavía falta mucho información sobre lo sucedido. Las imágenes compartidas en redes sociales muestran a niños corriendo para escapar del lugar, profesores abrazándose y llorando así como sanitarios atendiendo a varias personas.