Irán amenaza con represalias a los que se sumen a la «guerra económica» de Trump
Washington detallará hoy las medidas con las que pretende asfixiar las finanzas de la república
Copias del periódico iraní Jame-Jan. MANOTO TV
La guerra entre Irán y Estados Unidos supera los seis meses y se ha convertido en un pulso financiero tras la amenaza de Donald Trump de «tremendas consecuencias económicas» a las naciones que no dejen de hacer negocios con la república islámica.
A la espera de conocer las medidas concretas en las que piensa Estados Unidos, que serán anunciadas este lunes por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, Irán apeló al ojo por ojo y aseguró que «cualquier país que participe en la imposición de restricciones contra nosotros será considerado un enemigo».
Estas fueron las palabras de Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en una entrevista a la cadena estatal persa IRIB en la que advirtió de una represalia «sísmica» contra quienes se sumen a la ofensiva económica de la Casa Blanca. Rezaei, antiguo responsable de la Guardia Revolucionaria y uno de los estandartes de la línea dura del régimen, aclaró que, «por supuesto, primero negociaremos con ellos. Mantendremos conversaciones y les diremos que se aparten y se distancien de Estados Unidos. Pero, si no actúan, atacaremos. Atacaremos los intereses de ese país».
Este mensaje está en la línea de la estrategia mantenida por los iraníes durante los primeros 40 días de guerra, cuando no duraron a la hora de golpear a intereses y bases estadounidenses en toda la región en respuesta a los bombardeos sufridos. A excepción de Israel, el resto de aliados en Oriente Medio vieron por primera vez peligrar su seguridad ante la incapacidad de Estados Unidos de protegerles.
En las últimas décadas, tener instalaciones militares norteamericanas en suelo propio era símbolo de protección, pero los persas han acabado con esta ecuación. Desde el inicio de la contienda, además, bloquean Ormuz y esto supone una pesadilla para la salida de petróleo y gas. Mientras Rezaei responde a las amenazas de Washington con nuevas amenazas, Teherán espera una vista del jefe del ejército de Pakistán, Asim Munir, figura clave en la mediación entre Estados Unidos e Irán por su buena sintonía con Trump.
El portavoz de Exteriores, Esmail Baghaei, señaló en un comunicado que el paquistaní encabezará una delegación a Teherán como parte de «los esfuerzos en curso para ayudar a consolidar la paz y la seguridad en la región».
División en la cúpula persa
Las conversaciones de paz parecen estancadas después de una reanudación de las hostilidades a principios de julio entre ambas partes. Unos y otros se culpan de no cumplir los puntos acordados y el memorando de entendimiento firmado en junio está en un limbo, lo que provoca alarma por la posibilidad de un nuevo choque a gran escala. En la cúpula del régimen islámico se perciben dos maneras diferentes de afrontar la situación. Los principales dirigentes políticos apuestan por centrarse en poner fin a la guerra y reforzar la economía, pero los sectores más duros, como Rezaei, mantienen el tono desafiante. A lo largo de la semana, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el máximo responsable del Parlamento y jefe negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, abogaron por la salida negociada para aliviar la grave crisis que sufren los ciudadanos debido al conflicto armado y las sanciones.» La guerra tiene que llegar a su fin en algún momento», planteó Pezeshkian en declaraciones recogidas por medios iraníes. «Es mejor que demostremos hoy nuestra fuerza y nuestra dignidad y digamos al mundo que hemos ganado y que estamos poniendo fin a la guerra».
En su opinión, no habrá seguridad si Irán ignora su crisis económica ya que, «por mucho poder militar que tengamos, si nuestro pueblo está sufriendo y el país carece de circulación financiera y crecimiento económico, no lograremos avanzar. Como alguien que ha vivido la guerra, comprendemos el verdadero valor de la paz».