OPINIÓN Enrique Vázquez
Pasando lista
Ayer hubo filtraciones de alto nivel (la más clara, el artículo de Los Angeles Times) concordantes en esto: Washington y Londres necesitan tiempo y, para ganarlo, se lo darán a los inspectores: no habrá guerra en febrero, al parecer... Un acuerdo anglo-británico casi en vísperas de la visita de Tony Blair a Bush, el próximo viernes, habría sido alcanzado por Jack Straw y Colin Powell en la tempestad suscitada por la hostilidad franco-alemana a una guerra y, por tanto, el fin del sueño americano de una gran coalición anti-iraquí afanosamente buscada por el gobierno Bush. Si todo sigue como está hoy será una expedición anglo-americana, con el alguacil australiano y otras contribuciones menores más las facilidades logísticas que, en función de acuerdos bilaterales, den - mejor, no nieguen - aliados tradicionales... Tras el nuevo desliz del secretario Rumsfeld sobre la vieja Europa que, en torno a Francia y Alemania es hostil a la guerra, al portavoz de Bush, Ari Fleischer, no se le ocurrió mejor cosa que pasar lista para descubrir que, frente a París y Berlín y en medio de la polémica desatada en la OTAN, Washington sabe que cuenta con el Reino Unido, Italia y España (....) De inmediato, Silvio Berlusconi, quien se sintió interpretado por terceros, dijo que no hay nada decidido y que, en cualquier caso, Naciones Unidas y el Parlamento italiano decidirán al respecto. Y, aún más aparatoso, Bill Graham, ministro canadiense de Asuntos Exteriores, confirmó sin duda las reticencias conocidas de Ottawa: «hoy por hoy -dijo- no hay justificación para una guerra (...) La desenvoltura de Rumsfeld cuenta con el entusiasmo pro-americano de los nuevos miembros de la Otan en el Este de Europa, como Polonia, cuyo presidente, Kwasnieswki, pasa por ser el candidato de Washington a la secretaría general de la Otan cuando cese Lord Robertson. Pero, más al este, en Moscú: el presidente Putin, en vísperas de un viaje a Paris y Berlín, repitió que no hay razones para un ataque, que Iraq coopera y que los inspectores merecen más respaldo y más tiempo... El tono caótico en que están las gestiones norteamericanas se compensa algo, como de costumbre, con la actitud más prudente del Secretario de Estado: Colin Powell casi aceptó ya la tesis de la necesaria segunda resolución en la ONU, llegado el caso. ¿Podrá rebobinar a tiempo? ¿Está llamado a dimitir o a salvar a su gobierno de lo que se dibuja como una compleja misión en relativa soledad política?