Los tres líderes exigen la renovación del «imprescindible» vínculo trasatlántico

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León

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La elección de las islas Azores no era, ni mucho menos, fortuita. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el jefe del Gobierno español, José María Aznar, y el primer ministro británico, Tony Blair, eligieron este archipiélago para desde aquí, en medio del océano Atlántico, hacer un llamamiento conjunto a la «renovación» del vínculo entre Norteamérica y Europa. Unas relaciones que pasan por su peor momento desde la Segunda Guerra Mundial, tras la división constatada en la Otan a raíz de la defensa de Turquía ante un ataque de respuesta de Irak. En el documento conjunto aprobado este domingo en la base de Lajes, en la isla de Terceira, y que fue presentado en rueda de prensa por el propio José María Aznar, Washington, Londres y Madrid se afanaron por dejar bien claro el interés por mantener vivo el ''vínculo transatlántico'', más allá de las diferencias actuales con Francia y Alemania. Reafirmar las relaciones entre las dos orillas en un «compromiso con la democracia, la libertad, la paz y la seguridad internacional». Unos compromisos -entienden Bush, Aznar y Blair- que son «imprescindibles» para «garantizar» la estabilidad mundial, con «la paz, la libertad y la seguridad internacional» como fondo. El mensaje de Azores fue inequívoco, pese a que las relaciones diplomáticas entre Washington, París y Berlín viven sus horas más bajas en los últimos sesenta años: «no hay alternativa» posible -en palabras del presidente español- al vínculo entre los grandes europeos y EE.UU.. Unos «valores comunes» que -para los firmantes de Lajes- ahora más que nunca, deben tener toda la vigencia para hacer frente a las nuevas amenazas a la estabilidad mundial surgidas tras el 11 de septiembre.

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